Cruzo el macizo del Montseny, desde El Brull a Sant Esteve de Palautordera; treinta kilómetros, más o menos, una media hora, pasando por Coll Formic... hace una hermosa tarde, conduce Blanca, me relajo disfrutando del bello paisaje... de repente, en una enorme pared de roca, la juventud alegre y combativa ha pintado una estelada "king size", y la leyenda: "Montseny, territori Masai"; un supuesto masai levanta el dedo medio de su mano alzada... cositas así hacen que cada vez más me sienta colono en una tierra que siempre he creído mía, aunque no la mía, no sé si me explico... también mía, por lo menos, y por la que he trabajado toda mi vida... colono no, como poco, cooperante... cobrando, eso si... echo de menos a los discretos y amables masai de verdad...
Pero no me dejo llevar por esos negros pensamientos... "desconecto"... se está poniendo el sol, y los pájaros, buscando su posadero nocturno, huyen al paso del bólido que conduce mi Pocahontas local... abundan los arrendajos y los mirlos... de repente., un cuervo, o quizás una corneja; me asalta un recuerdo, y casi suelto la carcajada...
Durante muchos años, formé parte de tribunales de oposiciones de acceso a la Función Pública local, en representación de la Direcció General d'Administració Local de la Generalitat de Catalunya; no era una tarea sencilla, si pretendías que siempre se desarrollasen de acuerdo con los principios constitucionales de Mérito y Capacidad, pero estaba bien pagado, te permitía conocer muchos pueblos, con sus electos locales y su personal municipal, en especial sus siempre eficientes y amables secretarios -hice en ellas muchos amigos, algunos de los cuales, afortunadamente, conservo- y, si te lo tomabas con espíritu deportivo, también te permitía disfrutar de mil y una anécdotas, que ahora me apetece contar.
En una ocasión, la Diputación de Barcelona pretendía cubrir varias plazas de guardas forestales del Parque del Montseny: a poco más de cincuenta kilómetros de Barcelona, el Parque Natural del Montseny, sobre un macizo montañoso cuyas cumbres llegan a rozar los 1.800 metros, es un espacio bellísimo y especialmente bien conservado; lo había recorrido de pequeño, acompañando a mis padres, pero luego, al conocer a Blanca -descendiente del pintor Baixas, uno de los primeros en recoger en sus cuadros la belleza de sus paisajes, y cuya familia ha permanecido desde entonces estrechamente unida al Montseny- esas tierras serían para mí un nuevo territorio sentimental de referencia...
Pero para eso aún faltaban unos años: formábamos el tribunal el Diputado del ramo, algún otro técnico de la Diputación, la Jefa de Recursos Humanos y el que esto suscribe; nos conocíamos de anteriores experiencias, y había entre nosotros el buen ambiente que presagiaba unas oposiciones no especialmente conflictivas.
Formaban ante nosotros, corroídos por los nervios, los opositores; estaban claramente divididos en dos bloques, físicamente muy bien diferenciados: ecologistas urbanos, por una parte; jerseis hechos a mano, pelo largo, alguna rasta, zurrones, sandalias o abarcas mallorquinas... frente a ellos, con americanas oscuras de asistir a entierros, corbatas demasiado anchas y demasiado mal anudadas, brillantina, zapatos recién lustrados... los jóvenes locales, hijos o nietos de los payeses que, treinta años atrás, aún poblaban las decenas de masías repartidas por todo el territorio del parque; los dos grupos se miraban con mal disimulado recelo...
Acordamos hacer entrar a los opositores uno a uno, y plantearles el mismo tema, para que lo desarrollasen oralmente: "La Fauna del Montseny"; entraban los ecologistas urbanos, y era un placer oirlos; especies, con sus nombres latinos -el binomio de Linneo- sus nombres populares en Catalán y en Castellano, su status poblacional, su distribución, alimentación, hábitos, medidas propuestas para su conservación o erradicación -había especies invasoras, como el Visón americano, supervivientes de exitosas fugas de sus stalags peleteros...- yo, ya por entonces ornitólogo aficionado, los escuchaba extasiado...
Paro llegó el momento de escuchar a uno de los jóvenes locales; de rostro colorado, pelos erizados apenas trabajosamente aplanados, puntas del cuello de la camisa desafiantemente alzadas hacia el cielo... ante nuestra pregunta, enrojeció aún más, miró hacia la puntera de sus zapatos, y empezó a desgranar trabajosamente su respuesta, con una voz apenas audible:
"Al Montseny tenim... tenim el senglar -el jabalí-, tenim la guineu -la zorra-, tenim el corb -el cuervo- que és molt dolent... que es muy malo..."
"Dolent, el corb...?" -"¿Malo, el cuervo?", pregunté yo, extrañado...
"Si per menjar és molt dolent: si, para comer es muy malo...", contestó, en un tono de voz aún más bajo, casi confidencial...
La jefa de Recursos Humanos, vieja amiga, me hundió un codo en las costillas... "¡Coño, se ha comido un cuervo...!", exclamó...
Una vez a solas el tribunal, tranquilicé a mis compañeros; el muchacho vivía en la Naturaleza, y es casi una obligación conocer y valorar todos los recursos que tienes a tu alcance: les conté lo sucedido a mi hermano veterinario: contemplaba el río Cinca desde un puente, con un conocido sobrarbense, cuando pasó volando sobre ellos una gaviota... "Fíjese, una gaviota, hace años no se veían esos pájaros por aquí..." "Ya las hi probau, y no valen t'a cosa...!", contestó, despectivo, el campesino... nuestro montañés del Montseny había obrado en consecuencia, aplicando el protocolo correcto: bicho que no conoces; tiro, guiso, y sacar conclusiones; método de prueba y error, padre del conocimiento científico...
"Y qué hacemos con ellos...?" se preguntó el Diputado...
"¿Queréis un consejo...? cojamos mitad y mitad: ecologistas urbanos que os conserven Fauna y Flora en óptimas condiciones, y chicos de masía, que os rescaten a los urbanitas cuando se os pierdan por los bosques..." fue mi respuesta...
Todos consideraron razonable mi propuesta, y así la Diputación de Barcelona se dotó de un puñado de nuevos funcionarios que, estoy seguro, desempeñaron sus cometidos con celo y eficacia, y a entera satisfacción de sus superiores y público en general que, en definitiva, son los que nos pagan... amén.
miércoles, 27 de julio de 2016
martes, 12 de julio de 2016
Emma Cohen, in memoriam (indirecta...)
Me despierto con una mala noticia. Una mala noticia natural, quiero decir, aunque prematura, dramáticamente prematura: ha muerto Emma Cohen...
Emma Cohen era una chica mayor que yo: compruebo que sólo dos años y pico, pero eso, cuando éramos jóvenes, era una distancia casi insalvable: no llegué a conocerla personalmente, pero yo iba, por así decirlo, siguiendo sus pasos; en la Facultad de Derecho, en el teatro universitario... y, por supuesto, conocí a muchos que la conocían; entre ellos, dos hermanas suyas, bellas e inteligentes también. Una de ellas, por cierto, humillaba mi autoestima intelectual con auténticas palizas al ajedrez.
Precisamente estando con esa hermana más joven, nos contó un conocido común, actor de teatro, una divertida anécdota de Emma: la sensación teatral barcelonesa del momento era el "Marat-Sade", de Peter Weiss, dirigido por Marsillac. nuestro amigo representaba el papel de uno de los locos del manicomio de Charenton que, bajo la dirección del Divino Marqués, interpretaban la muerte del tribuno revolucionario: los "locos" tenían por misión dar por saco de las maneras más variadas, harapientos y polvorientos como iban, a los asistentes a la función: nos contaba que un burgués, incomodado por un compañero suyo, intentó librarse de él dándole un billete de mil pesetas. Eso, en los años sesenta, era un pastón, algo así como el mítico billete de 500 euros... el "loco", mirándolo con odio, redujo el billete a confetti con sus manos... después, entre bambalinas, se tiraba de los pelos... muchos de los buenos actores de la escena barcelonesa de los Setenta empezaron su carrera como "locos" del "Marat-Sade"...
Pues bien; Serena Vergano, otra de las musas de la intelectualidad barcelonesa del momento, que interpretaba a Carlota Corday, la asesina de Marat, abandonó la compañía de la noche a la mañana, no recuerdo exactamente por qué; inmediatamente, le propusieron a Emma hacerse cargo del papel: no había problema, se lo sabía perfectamente... pero el vestuario, diseñado para Serena, esbelta y espiritual, no se adecuaba demasiado bien al cuerpo de Emma, uno de esos cuerpos de señoras de verdad, de los que nos gustan a los señores, vamos...
Y de ahí surgió la anécdota; porque, en la primera función, Emma esbozó un gesto dramático con su brazo, y un hermoso y rotundo seno, aliviado de la presión del "Palabra de Honor" republicano tres tallas menor, saltó libre ante la admirada mirada del afortunado público, y me refiero, por supuesto, al masculino y/o dotado de claras preferencias hacia ese tipo de visiones...
Emma ni se inmutó: continuó interpretando su papel y, en un momento propicio, lo volvió a colocar en su lugar, acabando la función sin más incidentes.
Pero la noticia había dado la vuelta a Barcelona... "¡¡Emma enseña una teta...!!": al día siguiente, todas las entradas del teatro estaban vendidas, y una inmensa multitud -vamos, tampoco exageremos, el aforo entero...- asistía, expectante, a la espera del acontecimiento que nunca volvió a producirse, porque ya el personal de vestuario había tomado las medidas necesarias, en todos los sentidos.
Hija de una familia topeguay, niña del Turó Park, Emma brilló con luz propia en aquella Barcelona que tanto añoro, entre otras cosas, por haberla vivido sólo de refilón, demasiado joven, demasiado pobre para entregarme libremente a sus entrevistos placeres... una Barcelona donde podías estarte tomando un Gintonic en Bocaccio -alguno si me tomé...- junto a, qué se yo, Mario Vargas Llosas, el entonces famoso izquierdista... una Barcelona libre de las Plagas de Egipto que hoy la azotan: turistas, turistas y más turistas, patriotas de patrias posibles pero poco probables, con bandera comprada en los chinos colgada del balcón, y honestos padres de familia, devotos del Joven Atleta con Problemillas Tributarios, sañudamente perseguido por las Fuerzas de Ocupación...
Después, la carrera de Emma tomó rumbos inesperados; cine comercial, inolvidable Gallina Caponata -traspasaba el poco favorecedor disfraz, de alguna manera sabías que debajo estaba ella...- y, una vez iniciada su larguísima unión con Fernando Fernán Gómez, -ese hombre insustituible, y baste con ver lo mal que lo estamos llevando sin él-, el descubrimiento de la Literatura.... Emma, que empezó su carrera como una tempestad arrolladora, se había transformado en una suave lluvia, que acompañaba aunque no la escuchases, porque sabías que seguía cayendo... con esa discreción ha llevado su última prueba, con esa discreción nos ha dejado; que la Tierra te sea leve, chica guapa, bella señora...
Emma Cohen era una chica mayor que yo: compruebo que sólo dos años y pico, pero eso, cuando éramos jóvenes, era una distancia casi insalvable: no llegué a conocerla personalmente, pero yo iba, por así decirlo, siguiendo sus pasos; en la Facultad de Derecho, en el teatro universitario... y, por supuesto, conocí a muchos que la conocían; entre ellos, dos hermanas suyas, bellas e inteligentes también. Una de ellas, por cierto, humillaba mi autoestima intelectual con auténticas palizas al ajedrez.
Precisamente estando con esa hermana más joven, nos contó un conocido común, actor de teatro, una divertida anécdota de Emma: la sensación teatral barcelonesa del momento era el "Marat-Sade", de Peter Weiss, dirigido por Marsillac. nuestro amigo representaba el papel de uno de los locos del manicomio de Charenton que, bajo la dirección del Divino Marqués, interpretaban la muerte del tribuno revolucionario: los "locos" tenían por misión dar por saco de las maneras más variadas, harapientos y polvorientos como iban, a los asistentes a la función: nos contaba que un burgués, incomodado por un compañero suyo, intentó librarse de él dándole un billete de mil pesetas. Eso, en los años sesenta, era un pastón, algo así como el mítico billete de 500 euros... el "loco", mirándolo con odio, redujo el billete a confetti con sus manos... después, entre bambalinas, se tiraba de los pelos... muchos de los buenos actores de la escena barcelonesa de los Setenta empezaron su carrera como "locos" del "Marat-Sade"...
Pues bien; Serena Vergano, otra de las musas de la intelectualidad barcelonesa del momento, que interpretaba a Carlota Corday, la asesina de Marat, abandonó la compañía de la noche a la mañana, no recuerdo exactamente por qué; inmediatamente, le propusieron a Emma hacerse cargo del papel: no había problema, se lo sabía perfectamente... pero el vestuario, diseñado para Serena, esbelta y espiritual, no se adecuaba demasiado bien al cuerpo de Emma, uno de esos cuerpos de señoras de verdad, de los que nos gustan a los señores, vamos...
Y de ahí surgió la anécdota; porque, en la primera función, Emma esbozó un gesto dramático con su brazo, y un hermoso y rotundo seno, aliviado de la presión del "Palabra de Honor" republicano tres tallas menor, saltó libre ante la admirada mirada del afortunado público, y me refiero, por supuesto, al masculino y/o dotado de claras preferencias hacia ese tipo de visiones...
Emma ni se inmutó: continuó interpretando su papel y, en un momento propicio, lo volvió a colocar en su lugar, acabando la función sin más incidentes.
Pero la noticia había dado la vuelta a Barcelona... "¡¡Emma enseña una teta...!!": al día siguiente, todas las entradas del teatro estaban vendidas, y una inmensa multitud -vamos, tampoco exageremos, el aforo entero...- asistía, expectante, a la espera del acontecimiento que nunca volvió a producirse, porque ya el personal de vestuario había tomado las medidas necesarias, en todos los sentidos.
Hija de una familia topeguay, niña del Turó Park, Emma brilló con luz propia en aquella Barcelona que tanto añoro, entre otras cosas, por haberla vivido sólo de refilón, demasiado joven, demasiado pobre para entregarme libremente a sus entrevistos placeres... una Barcelona donde podías estarte tomando un Gintonic en Bocaccio -alguno si me tomé...- junto a, qué se yo, Mario Vargas Llosas, el entonces famoso izquierdista... una Barcelona libre de las Plagas de Egipto que hoy la azotan: turistas, turistas y más turistas, patriotas de patrias posibles pero poco probables, con bandera comprada en los chinos colgada del balcón, y honestos padres de familia, devotos del Joven Atleta con Problemillas Tributarios, sañudamente perseguido por las Fuerzas de Ocupación...
Después, la carrera de Emma tomó rumbos inesperados; cine comercial, inolvidable Gallina Caponata -traspasaba el poco favorecedor disfraz, de alguna manera sabías que debajo estaba ella...- y, una vez iniciada su larguísima unión con Fernando Fernán Gómez, -ese hombre insustituible, y baste con ver lo mal que lo estamos llevando sin él-, el descubrimiento de la Literatura.... Emma, que empezó su carrera como una tempestad arrolladora, se había transformado en una suave lluvia, que acompañaba aunque no la escuchases, porque sabías que seguía cayendo... con esa discreción ha llevado su última prueba, con esa discreción nos ha dejado; que la Tierra te sea leve, chica guapa, bella señora...
miércoles, 29 de junio de 2016
San Pedro y San Pablo
Hablábamos anteayer de Moriello de Sampietro... hoy, de Sampietro y Sampablo.... os preguntaréis qué obsesión me ha entrado con el Santoral, pero es que, hoy, me lo han puesto a huevo...
Hoy celebra la Santa Madre Iglesia la festividad de San Pedro y San Pablo: cuando pongáis la cruz en la casilla de la Declaración de Renta, recordad que poco habría durado el invento sin la aportación de estos dos gigantes: sin quitarle méritos a Jesucristo -sólo me faltaría, a estas horas, recibir un rayo, por blasfemo-, la Iglesia Católica en particular, y el Cristianismo en general, son fruto del esfuerzo de Simón, llamado "Piedra", Kefas", el tozudo pescador de Tiberiades, y de Saulo de Tarso..., el judío culto y pijo, ciudadano romano helenizado, convertido a la Fé Verdadera a última hora... todo el que ande por el mundo de la emprendeduría y las start ups, ahora tan de moda, sabrá que buenas ideas las tienen muchos, pero que el éxito empresarial requiere de la capacidad organizativa y el empuje, que, en éste caso, aportaban Pedro -el tradicionalista- y Pablo -el transgresor-, padres al alimón de aquella locura que fue el primer Cristianismo, al que se apuntaban emigrantes, pobres, esclavos, mujeres y militares sin graduación, y en cuyas filas no me hubiese importado figurar, aunque solo fuese por meter la mano debajo de las togas purpúreas y tocarle bien tocadas las narices al corrupto establishment romano... felicidades, pues a todos los Pedros, los Pablos -empezando por mi nieto, por supuesto-, las Petras y las Paulas... y, ahora que definitivamente ha entrado en su ocaso el Sol de nuestra efímera gloria futbolera, un cariñoso recuerdo al Pulpo Paul.
Me hubiese gustado poder felicitar hoy, y desear los mayores éxitos, al Presidente y el Vicepresidente de un futuro gobierno de regeneración moral y democrática de mi país: el orden, la verdad -ya sé que a ellos no- me importaba un pito, porque el uno sin el otro poco podrían hacer... pero mis conciudadanos no han estado por el tema... en mi ya lejana juventud era relativamente conocido un trío musical de folk, Peter, Paul and Mary; me encantaban sus canciones... pues bien, ni Peter ni Paul; se ha llevado el gato al agua Mary... ano. A Pablo, como a su antecesor, le han cortado la cabeza; Pedro sigue teniendo las llaves en su mano, pero todos sabemos a quién se las va a dar, y, si no, al tiempo... la Voz de Dios ya ha tronado desde El País, y dudo mucho que se atreva a desafiar sus iras, buen chico como es...
La Fortaleza de Pedro y Pablo, sobre las frías y limpias aguas del Neva, domina la vecina ciudad de los tres nombres: San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado, otra vez San Petersburgo... la aguja dorada que la corona rivaliza con su vecina del Almirantazgo. La Petropavloskaya es hoy un pacífico parque de recreo, donde vi a un orgulloso padre enseñar a su hijo de diez o doce años a manejar un cañón... ese especial cariño de los rusos hacia la Artilleria, "Vojna Bog", "Dios de la Guerra", la llaman... Hay hasta un pequeño restaurante de aire bastante soviético -es decir, frugal, cutrecillo y tirando a honrado- donde, por cuatro cuartos, comí un Borsch muy rico y una lengua guisada sensacional.
Pero no siempre fue un lugar tan inocente; cuando las Fuerzas del Orden reprimieron la Revolución de Diciembre de 1825, un primer intento de jóvenes militares -procedentes de la aristocracia- de limitar la autocracia zarista, cinco de los sublevados fueron condenados a muerte: pusieron la soga al cuello del poeta Kondrati Ryleyev, se abrió la trampilla bajo sus pies, la cuerda se rompió, y se pegó una enorme culada en el foso... se levantó, sacudió el polvo de su uniforme, y masculló con desprecio a sus verdugos... "¡No sabéis ni ahorcar...!" ¡Gloria a ti, poeta inconformista, y a todos los que se han dado alguna culada en su vida, y las que se darán... !
PS: en la primera versión, Ryleyev participaba y moría en la Revolución de 1905; para esas fechas, habría ya muerto igualmente, pero de viejo: la Desembskaia ocurrió realmente en 1825; gracias a mi sabio amigo Joan Auladell por descubrir mi metedura de pata...
Hoy celebra la Santa Madre Iglesia la festividad de San Pedro y San Pablo: cuando pongáis la cruz en la casilla de la Declaración de Renta, recordad que poco habría durado el invento sin la aportación de estos dos gigantes: sin quitarle méritos a Jesucristo -sólo me faltaría, a estas horas, recibir un rayo, por blasfemo-, la Iglesia Católica en particular, y el Cristianismo en general, son fruto del esfuerzo de Simón, llamado "Piedra", Kefas", el tozudo pescador de Tiberiades, y de Saulo de Tarso..., el judío culto y pijo, ciudadano romano helenizado, convertido a la Fé Verdadera a última hora... todo el que ande por el mundo de la emprendeduría y las start ups, ahora tan de moda, sabrá que buenas ideas las tienen muchos, pero que el éxito empresarial requiere de la capacidad organizativa y el empuje, que, en éste caso, aportaban Pedro -el tradicionalista- y Pablo -el transgresor-, padres al alimón de aquella locura que fue el primer Cristianismo, al que se apuntaban emigrantes, pobres, esclavos, mujeres y militares sin graduación, y en cuyas filas no me hubiese importado figurar, aunque solo fuese por meter la mano debajo de las togas purpúreas y tocarle bien tocadas las narices al corrupto establishment romano... felicidades, pues a todos los Pedros, los Pablos -empezando por mi nieto, por supuesto-, las Petras y las Paulas... y, ahora que definitivamente ha entrado en su ocaso el Sol de nuestra efímera gloria futbolera, un cariñoso recuerdo al Pulpo Paul.
Me hubiese gustado poder felicitar hoy, y desear los mayores éxitos, al Presidente y el Vicepresidente de un futuro gobierno de regeneración moral y democrática de mi país: el orden, la verdad -ya sé que a ellos no- me importaba un pito, porque el uno sin el otro poco podrían hacer... pero mis conciudadanos no han estado por el tema... en mi ya lejana juventud era relativamente conocido un trío musical de folk, Peter, Paul and Mary; me encantaban sus canciones... pues bien, ni Peter ni Paul; se ha llevado el gato al agua Mary... ano. A Pablo, como a su antecesor, le han cortado la cabeza; Pedro sigue teniendo las llaves en su mano, pero todos sabemos a quién se las va a dar, y, si no, al tiempo... la Voz de Dios ya ha tronado desde El País, y dudo mucho que se atreva a desafiar sus iras, buen chico como es...
La Fortaleza de Pedro y Pablo, sobre las frías y limpias aguas del Neva, domina la vecina ciudad de los tres nombres: San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado, otra vez San Petersburgo... la aguja dorada que la corona rivaliza con su vecina del Almirantazgo. La Petropavloskaya es hoy un pacífico parque de recreo, donde vi a un orgulloso padre enseñar a su hijo de diez o doce años a manejar un cañón... ese especial cariño de los rusos hacia la Artilleria, "Vojna Bog", "Dios de la Guerra", la llaman... Hay hasta un pequeño restaurante de aire bastante soviético -es decir, frugal, cutrecillo y tirando a honrado- donde, por cuatro cuartos, comí un Borsch muy rico y una lengua guisada sensacional.
Pero no siempre fue un lugar tan inocente; cuando las Fuerzas del Orden reprimieron la Revolución de Diciembre de 1825, un primer intento de jóvenes militares -procedentes de la aristocracia- de limitar la autocracia zarista, cinco de los sublevados fueron condenados a muerte: pusieron la soga al cuello del poeta Kondrati Ryleyev, se abrió la trampilla bajo sus pies, la cuerda se rompió, y se pegó una enorme culada en el foso... se levantó, sacudió el polvo de su uniforme, y masculló con desprecio a sus verdugos... "¡No sabéis ni ahorcar...!" ¡Gloria a ti, poeta inconformista, y a todos los que se han dado alguna culada en su vida, y las que se darán... !
PS: en la primera versión, Ryleyev participaba y moría en la Revolución de 1905; para esas fechas, habría ya muerto igualmente, pero de viejo: la Desembskaia ocurrió realmente en 1825; gracias a mi sabio amigo Joan Auladell por descubrir mi metedura de pata...
lunes, 27 de junio de 2016
Moriello de Sampietro
Prometí ayer que hablaría hoy sobre Moriello... lo hago con muchísimo, gusto, es uno de esos días en que te gusta volver a los temas que están cerca de tu corazón...
Llevo ya tiempo exigiendo que se nos conceda a los sobrarbenses el Don de la Ubicuidad, imprescindible para poder estar, al mismo tiempo, en los múltiples acontecimientos simultáneos que se suceden, poniendo a prueba nuestro sistema de prioridades... el sábado por la noche, tenía tres opciones, las tres muy interesantes, las tres cerca de casa... el Asno de Buridán murió de hambre entre dos montones de paja equidistantes, por no decidirse a cual acudir; justamente eso me pasó a mí, a la cama de cabeza...
El sábado por la mañana el cuerpo me pedía sumarme a una fiesta muy especial; tuve que renunciar por una visita de unas amigas de Blanca y, después, resultó también una opción muy agradable: pero hubiese querido, yo también, subir a Moriello de Sampietro.
Moriello es una de las innumerables aldeas de Boltaña: no es que sean innumerables, de hecho, si me pongo en ello, las enumero; pero son muchas; sesenta y siete años tengo, y creo que aún me falta alguna por conocer. Pero Moriello tiene algo especial; por lejana, por inaccesible, por bellísima...
Subí por primera vez ya algo mayor, en un Land Rover, dando tumbos por una pista infernal: acompañaba a los técnicos que iban a instalar un aerogenerador; no me asombró ver la aldea porque, de hecho, ya la había visto muchas veces, desde el altiplano donde se asientan Bió y Buerba, pero estar allí aportaba algo nuevo, la sensación de pisar aquella cresta a cuchillo, junto al vertiginoso abismo en cuyo fondo corre el Yesa, y pensar en las generaciones y generaciones que habían vivido allí, que habían visto el Mundo desde aquellas alturas... por supuesto, como todos nuestros pueblos, habían tenido mucho más movimiento del que cabía esperar; la gente se casaba con hombres o mujeres de otros pueblos, salían a trabajar fuera, especialmente a Francia... corría la leyenda de uno de esos emigrantes invernales que, a la vuelta, se trajo una bicicleta, que sólo le servía, entre aquellas montañas, para dar vueltas por la era de su casa... un poco más de confianza en sí mismo, y hubiese inventado la BTT cien años antes...
Sin embargo, y aún sabiendo todo eso, Moriello te ofrecía la impresión de algo primitivo, originario, del lugar en el que habían vivido nuestros antepasados, y donde el tiempo se había detenido, aunque una hermosa casa, de arcos abiertos al Sur, de un modelo muy similar a varias otras casas buenas de Sobrarbe, te indicaba que eso no era así... pero completaba el panorama un señor que salió a recibirnos, con una pata de palo seguramente hecha por él mismo... nos invitó a entrar en su casa; dormía en una alcoba cubierta con pieles de cabra, no vi nada parecido hasta que entré en una cabaña Masai, os lo puedo asegurar... nos invitó a un jamón de jabalí que, aún en el viaje de vuelta, roíamos en el todoterreno...
Moriello estaba lejos, muy lejos; ya no funcionaba el tren de mercancías que la unía, en su tiempo, con San Fertús y Gallisué, ni pude encontrar rastro de la estación y las vías, hasta que llegué a sospechar que su existencia era una invención poética de algún letrista de coplas... solo tenía aquella pista de piso abarrancado, Cañón del Colorado en pequeñito, que se empinaba en Liaso, serpenteaba entre carrascas y queixigos monte arriba, ganando altura a espaldas del Castillo de Boltaña, hasta llanear frente a las ruinas del Mesón del Piojo, ya a nivel con Ascaso y tocando la cresta de Nabaín... desde allí, ya se veía Moriello, pero aún quedaba un buen pedazo, largo en la bajada, eterno en la subida... en una ocasión, subí andando; mi hermano Ricardo arrancó de Boltaña diez minutos más tarde, de pasajero en un 4X4, y solo nos dieron alcance en el abrevadero junto al Mesón... tampoco en la bajada tenían los todoterrenos mucha ventaja... otras veces llegué desde Buerba, después de cruzar el Yesa por un bello puente medieval, y subir después por la empinada ladera, entre las casas fantasmas de Sampietro, auténtico poblado de hobbits... cada nueva visita era diferente, pero en todas ellas, esa sensación de estar pisando las mismísimas raíces de Sobrarbe.
Con esas comunicaciones, no es de extrañar que sus últimos habitantes tirasen la toalla y se bajasen a vivir a la metrópolis boltañesa... pero ya se estaba gestando el relevo: ahora, hay una pareja joven -creo que ya nos conocemos del Cineclub, hermosa señora que se fotografía con una pluma de arrendajo en la ceja...- y acaban de arreglar la pista.
Parece que ha quedado espectacular; me animan a subir incluso en mi culibajo Ibiza... tengo que probarlo... muchas veces decíamos que las pistas habían servido para que abandonasen los pueblos sus últimos habitantes; no es cierto; son imprescindibles para poder seguir haciendo habitables nuestras viejas aldeas, y no soy de aquellos que hablan de los "costurones" que las pistas abren en nuestro paisaje... entiendo perfectamente la atracción que lleva a muchos jóvenes a repoblar nuestras viejas aldeas, y que eso sólo puede funcionar si pueden llegar allí con medios modernos, ya no están los tiempos para ir a lomos de burros, y prefieres que pueda subir el médico o el camión del propano... y estoy seguro de que, cada vez que un nuevo fuego se enciende en un viejo fogaril, nuestros antiguos dioses se pasan la bota, dándose palmadas en los hombros... y yo con ellos... ¡¡salud y larga vida, Moriello...!!
Llevo ya tiempo exigiendo que se nos conceda a los sobrarbenses el Don de la Ubicuidad, imprescindible para poder estar, al mismo tiempo, en los múltiples acontecimientos simultáneos que se suceden, poniendo a prueba nuestro sistema de prioridades... el sábado por la noche, tenía tres opciones, las tres muy interesantes, las tres cerca de casa... el Asno de Buridán murió de hambre entre dos montones de paja equidistantes, por no decidirse a cual acudir; justamente eso me pasó a mí, a la cama de cabeza...
El sábado por la mañana el cuerpo me pedía sumarme a una fiesta muy especial; tuve que renunciar por una visita de unas amigas de Blanca y, después, resultó también una opción muy agradable: pero hubiese querido, yo también, subir a Moriello de Sampietro.
Moriello es una de las innumerables aldeas de Boltaña: no es que sean innumerables, de hecho, si me pongo en ello, las enumero; pero son muchas; sesenta y siete años tengo, y creo que aún me falta alguna por conocer. Pero Moriello tiene algo especial; por lejana, por inaccesible, por bellísima...
Subí por primera vez ya algo mayor, en un Land Rover, dando tumbos por una pista infernal: acompañaba a los técnicos que iban a instalar un aerogenerador; no me asombró ver la aldea porque, de hecho, ya la había visto muchas veces, desde el altiplano donde se asientan Bió y Buerba, pero estar allí aportaba algo nuevo, la sensación de pisar aquella cresta a cuchillo, junto al vertiginoso abismo en cuyo fondo corre el Yesa, y pensar en las generaciones y generaciones que habían vivido allí, que habían visto el Mundo desde aquellas alturas... por supuesto, como todos nuestros pueblos, habían tenido mucho más movimiento del que cabía esperar; la gente se casaba con hombres o mujeres de otros pueblos, salían a trabajar fuera, especialmente a Francia... corría la leyenda de uno de esos emigrantes invernales que, a la vuelta, se trajo una bicicleta, que sólo le servía, entre aquellas montañas, para dar vueltas por la era de su casa... un poco más de confianza en sí mismo, y hubiese inventado la BTT cien años antes...
Sin embargo, y aún sabiendo todo eso, Moriello te ofrecía la impresión de algo primitivo, originario, del lugar en el que habían vivido nuestros antepasados, y donde el tiempo se había detenido, aunque una hermosa casa, de arcos abiertos al Sur, de un modelo muy similar a varias otras casas buenas de Sobrarbe, te indicaba que eso no era así... pero completaba el panorama un señor que salió a recibirnos, con una pata de palo seguramente hecha por él mismo... nos invitó a entrar en su casa; dormía en una alcoba cubierta con pieles de cabra, no vi nada parecido hasta que entré en una cabaña Masai, os lo puedo asegurar... nos invitó a un jamón de jabalí que, aún en el viaje de vuelta, roíamos en el todoterreno...
Moriello estaba lejos, muy lejos; ya no funcionaba el tren de mercancías que la unía, en su tiempo, con San Fertús y Gallisué, ni pude encontrar rastro de la estación y las vías, hasta que llegué a sospechar que su existencia era una invención poética de algún letrista de coplas... solo tenía aquella pista de piso abarrancado, Cañón del Colorado en pequeñito, que se empinaba en Liaso, serpenteaba entre carrascas y queixigos monte arriba, ganando altura a espaldas del Castillo de Boltaña, hasta llanear frente a las ruinas del Mesón del Piojo, ya a nivel con Ascaso y tocando la cresta de Nabaín... desde allí, ya se veía Moriello, pero aún quedaba un buen pedazo, largo en la bajada, eterno en la subida... en una ocasión, subí andando; mi hermano Ricardo arrancó de Boltaña diez minutos más tarde, de pasajero en un 4X4, y solo nos dieron alcance en el abrevadero junto al Mesón... tampoco en la bajada tenían los todoterrenos mucha ventaja... otras veces llegué desde Buerba, después de cruzar el Yesa por un bello puente medieval, y subir después por la empinada ladera, entre las casas fantasmas de Sampietro, auténtico poblado de hobbits... cada nueva visita era diferente, pero en todas ellas, esa sensación de estar pisando las mismísimas raíces de Sobrarbe.
Con esas comunicaciones, no es de extrañar que sus últimos habitantes tirasen la toalla y se bajasen a vivir a la metrópolis boltañesa... pero ya se estaba gestando el relevo: ahora, hay una pareja joven -creo que ya nos conocemos del Cineclub, hermosa señora que se fotografía con una pluma de arrendajo en la ceja...- y acaban de arreglar la pista.
Parece que ha quedado espectacular; me animan a subir incluso en mi culibajo Ibiza... tengo que probarlo... muchas veces decíamos que las pistas habían servido para que abandonasen los pueblos sus últimos habitantes; no es cierto; son imprescindibles para poder seguir haciendo habitables nuestras viejas aldeas, y no soy de aquellos que hablan de los "costurones" que las pistas abren en nuestro paisaje... entiendo perfectamente la atracción que lleva a muchos jóvenes a repoblar nuestras viejas aldeas, y que eso sólo puede funcionar si pueden llegar allí con medios modernos, ya no están los tiempos para ir a lomos de burros, y prefieres que pueda subir el médico o el camión del propano... y estoy seguro de que, cada vez que un nuevo fuego se enciende en un viejo fogaril, nuestros antiguos dioses se pasan la bota, dándose palmadas en los hombros... y yo con ellos... ¡¡salud y larga vida, Moriello...!!
domingo, 26 de junio de 2016
Un breve análisis de urgencia, seguramente equivocado...
Hoy es uno de esos días en que te gustaría tener más amigos del PP. Digo yo, por ver caras alegres... Tenemos a todo el rojerío abriéndonos las venas, y al Frente de Liberación Popular de Judea denostando al Frente Judaico de Liberación Popular, y viceversa, jodidos traidores a la Causa... Aquí, aún tengo otra cruz... "Marchémonos a Ítaca, la Tierra que mana Leche y Miel..." dicen los hijos y nietos de Pujol... dos o tres cosillas, a unos, otros y otros más...
.- Punto uno; los que ha ganado no son extraterrestres, ni zombies, ni borregos; son gente normal y corriente, como tú y como yo: hermanos, vecinos, cuñados, el camarero del bar, el taxista... ven lo mismo que tú, sólo que lo interpretan de forma diferente. No necesariamente peor, aunque a nosotros -¿como no?- nos lo parece... tendríais que ver lo que opinan ellos de nosotros, para comprender que no somos tan distintos... ajo y agua, y volver a repartir cartas...
.- Punto dos: esto es la Democracia. Hay otras cosas, pero no os las recomiendo; yo nací en un sitio -aquí- donde mandaba un señor por la Gracia de Dios, es decir, porque había ganado una guerra, prueba evidente de la Gracia Divina. No era significativamente mejor. Los otros tampoco hemos inventado nada demasiado bueno: de acuerdo, no nos han dado tiempo, pero el viernes vi un documental sobre el Gulag, y, oye, casi era mejor la Diputación Provincial de Lugo, que ya es decir...
.- Punto tres: Democracia es cuando, si suena el timbre de tu puerta de madrugada, es que se han equivocado los que van al piso de señoritas simpáticas y comprensivas. O es la policía, que viene a buscar las cintas que le han grabado a su jefe en su despacho: pero les dices que vuelvan con mandamiento judicial, ¡y se van...!
.- Punto cuatro: La Corrupción es algo repulsivo. Especialmente, la de los demás. Poneos la mano sobre el corazón... las jóvenes, está tres dedos a la derecha del pezón izquierdo; las mayores, cinco o seis dedos por encima de ese punto. Los varones, orientaos por el surco superior del primer michelín... Repetid conmigo: "Si alguno de los míos se ha corrompido, se trata de un caso aislado"... ¿verdad que os resulta familiar...? Pues así pensamos todos, y cuando digo todos, es todos...
.- Punto cinco, o vamos a llamarlo quinto...: ¿No hay solución...? tiendo a creer que si, pero hay que trabajar más: en los institutos y las facultades, en las fábricas -o en la cola del INEM-, en los barrios, en los movimientos sociales... ¿dará resultado...? No os lo garantizo, pero es más divertido que quedarse en casa llorando, y se liga... Dejad las redes sociales para cuando estéis jubilados, como yo...
¡Venga, ánimo y al tajo...! No, la bebida no arregla nada, una cervecita, pero con tiento... ¡¡Tercera República, y Salud para verla...!!
.- Punto uno; los que ha ganado no son extraterrestres, ni zombies, ni borregos; son gente normal y corriente, como tú y como yo: hermanos, vecinos, cuñados, el camarero del bar, el taxista... ven lo mismo que tú, sólo que lo interpretan de forma diferente. No necesariamente peor, aunque a nosotros -¿como no?- nos lo parece... tendríais que ver lo que opinan ellos de nosotros, para comprender que no somos tan distintos... ajo y agua, y volver a repartir cartas...
.- Punto dos: esto es la Democracia. Hay otras cosas, pero no os las recomiendo; yo nací en un sitio -aquí- donde mandaba un señor por la Gracia de Dios, es decir, porque había ganado una guerra, prueba evidente de la Gracia Divina. No era significativamente mejor. Los otros tampoco hemos inventado nada demasiado bueno: de acuerdo, no nos han dado tiempo, pero el viernes vi un documental sobre el Gulag, y, oye, casi era mejor la Diputación Provincial de Lugo, que ya es decir...
.- Punto tres: Democracia es cuando, si suena el timbre de tu puerta de madrugada, es que se han equivocado los que van al piso de señoritas simpáticas y comprensivas. O es la policía, que viene a buscar las cintas que le han grabado a su jefe en su despacho: pero les dices que vuelvan con mandamiento judicial, ¡y se van...!
.- Punto cuatro: La Corrupción es algo repulsivo. Especialmente, la de los demás. Poneos la mano sobre el corazón... las jóvenes, está tres dedos a la derecha del pezón izquierdo; las mayores, cinco o seis dedos por encima de ese punto. Los varones, orientaos por el surco superior del primer michelín... Repetid conmigo: "Si alguno de los míos se ha corrompido, se trata de un caso aislado"... ¿verdad que os resulta familiar...? Pues así pensamos todos, y cuando digo todos, es todos...
.- Punto cinco, o vamos a llamarlo quinto...: ¿No hay solución...? tiendo a creer que si, pero hay que trabajar más: en los institutos y las facultades, en las fábricas -o en la cola del INEM-, en los barrios, en los movimientos sociales... ¿dará resultado...? No os lo garantizo, pero es más divertido que quedarse en casa llorando, y se liga... Dejad las redes sociales para cuando estéis jubilados, como yo...
¡Venga, ánimo y al tajo...! No, la bebida no arregla nada, una cervecita, pero con tiento... ¡¡Tercera República, y Salud para verla...!!
jueves, 23 de junio de 2016
¡Akelarre!
Por supuesto, es una broma, y me la perdonaréis mis amigos del Partido del Gobierno en Funciones, que los tengo, y algunos muy buenos y muy queridos...
Aún no habían acabado de sonar las campanas de la iglesia, señalando las doce en punto de la noche más corta del año, cuando las ví acercarse, girando en carrusel sobre las ruinas del castillo, para después ir tomando tierra, una tras otra, con gran algarabía: no montaban en escobas –que, en sus casas, solo deben manejar las asistentas filipinas- sino en grandes, repulsivas gaviotas, que pronto cubrieron el suelo con sus hediondos excrementos. Reconocí a muchas de ellas; estaba allí Soraya, Cospedal, Sánchez Camacho, Luisa Fernanda Rudi –no en vano estábamos en Aragón-, Rita Barberá (montada en dos gaviotas, por motivos obvios), la Lideresa, en calcetines…acompañadas por otras muchas, cientos y cientos, con sus mechas rubias, sus medias negras, sus jerseys de angora y sus collarcitos de perlas… bailaban en círculo, cogidas de la mano, cantando a coro con voces aguardentosas, pero de ginebra “premium”: “¡Aborto es, matar bebés!”, “¡Zapatero, embustero!”, “¡Zapatero, vete con tu abuelo!”… a un ritmo cada vez más frenético…
De repente, salido de un helicóptero que se estrelló ruidosamente en medio del círculo, apareció entre una nube de azufre el Macho Cabrío, el rey del Aquelarre. Inconfundible, a pesar de los cuernos, su mentón caído cubierto por una barba rala, sus ojos en blanco tras sus gafas redondas… le rodeaban una corte de curillas, corriendo sin cesar en pos de impúberes monaguillos, que se protegían como podían los culitos respingones. Barones territoriales, vestidos impecablemente con trajes regalados, formaban un nuevo corro a su alrededor.
Las danzantes, entre gritos cada vez más excitados (“¡Presidente, Presidente!”), se abalanzaron sobre él, intentando besarle los cuartos traseros, peludos y rematados en pezuñas… pero lo más horrible, lo que helaba la sangre en las venas, era contemplar como, entre las brumas provocadas por la nube de azufre, se entreveía por momentos la silueta baja y culona de un general con faja que, levantando y bajando alternativamente la mano, repetía con voz aflautada y monocorde: “¡Queda inaugurado este aquelarre…!”
Parapetado detrás de unas piedras, contemplaba el espectáculo aterrorizado. Quizás por eso, en un momento, no pude contenerme y entoné, con voz apenas audible, una vieja tonadilla infantil:
“¡Zapatero, zapatero.
mete la lezna
por el agujero!”
Al oír la cancioncilla, todas las asistentes al aquelarre se arrojaron al suelo, aullando de pavor, mientras se rasgaban las vestiduras –mostrando alguna que otra cosilla interesante, y auténticos montones de pellejos-, se mesaban los cabellos, y se arrojaban sobre ellos puñados de polvo, para, inmediatamente, correr hacia sus gaviotas y levantar el vuelo tan rápidamente como habían venido… el Macho Cabrío, con sus preladitos, sus monaguillos y sus gúrteles, montaron atropelladamente en el helicóptero, que, sin ruido alguno, se perdió también en el aire, e incluso la sombra con la faja roja ascendió directamente hacia el cielo, como un globo pinchado, dirigiéndose hacia el lejanísimo Valle de los Caídos…
Todo eso sucedió en mucho menos tiempo del que necesito para contároslo: aún no se habían extinguido los ecos de las campanadas en las montañas, cuando ya la paz reinaba de nuevo sobre las ruinas del castillo, bañadas por la luz de la luna llena, sobre el valle dormido, donde solo se escuchaban el rugir de las aguas del río y el bramar de las vuvuzelas en alguna retrasmisión televisiva de un partido de los Mundiales.
Necesario P.S.; he querido mantener el texto originario: la lezna es una aguja de grandes dimensiones que utilizan los artesanos para coser el cuero; aunque la cancioncilla no esté exenta de interpretaciones equívocas, que nadie crea que "lezna" es otro de los muchísimos nombres de... Las alusiones a mi llorado -porque nos dejó, y por cómo lo hizo- José Luís, si volviese a escribir el breve cuento, seguramente serían sustituidas por otras, hechas a algún conocido populista radical de izquierdas, irano-venezolano: por ejemplo: "¡¡Todas a cubierto, que viene El Coletas....!!"
martes, 21 de junio de 2016
Oh, no, Brexit no, please...!
¡Vaya semanita tenemos por delante...! Primero, el referéndum en el Reino Unido; tres días después, nuestras segundas elecciones, a ver si a la segunda va la vencida, o tenemos que ir a una tercera... pero hoy voy a hablaros del Brexit, vayamos por partes... como decía Jack the Ripper, que, seguramente, estaría por el "Leave"...
He estado muy pocas veces en The United Kingdom, tres, si contamos una alucinante mañana en Northern Ireland, viajando desde la papista y confortable República de Irlanda... pero no puedo evitar reconocer que estoy permeado por su cultura; he leído buena parte de sus autores, desde Shakespeare -traducido, sorry- a los más modernos, -Amis, el animal de Irvine Welsh-, esos ya en su idioma, que domino lo suficiente para comunicarme en él con medio Mundo... salvo en su tierra, donde me cuesta entenderlos, y hacer que me entiendan. No puedo decir que hable Inglés, después de haberlo estado estudiando toda mi vida, pero soy sumamente fluent en Continental English, esa "Lingua Franca" de funcionarios europeos, viajeros y camareros de bar; algo es algo...
Dos veces he estado en Londres, y me cuesta formarme una opinión sobre ella: París fue mi primer amor; en Berlín, al cuarto de hora de estar allí, ya había descubierto que podría pasar en ella, tranquilamente, meses... pero Londres se me resiste: es, al mismo tiempo, una ciudad antigua y algo en continua transformación que te desborda y te desconcierta. Londres, de alguna manera, me satura los sensores, me sobreexcita... ni siquiera sé decir si me gusta o no; no me importaría darle otra oportunidad, ni descarto hacerlo, si tengo dinero, porque, eso si, es cara de narices, cosa que, en boca de un barcelonés, acostumbrado a los precios de Les Rambles, es muy grave...
Pero recordaré toda la vida una breve visita a Cambridge; ¿Nunca os ha pasado, llegando a un lugar nuevo, descubrir que allí os estaba esperando una vida diferente, que se abría ante vosotros una de esas encrucijadas, un desvío en vuestra trayectoria vital, que os llevaba hacia tierras desconocidas y, al mismo tiempo, extrañamente familiares, donde tú seguías siendo tú, pero otro tú, quizás aún más tú que el tú de todos los días...? Fue pasear por sus calles y verme pedaleando en una bicicleta sobre los arqueados puentes del Cam, con sus adoquines perpetuamente mojados por la neblina, la toga ondeando al viento, los libros en el portaequipajes, hasta llegar al despacho de mi tutor, cardigan de lana con coderas de cuero, estufa de turba a temperatura de criadero de pollos, pobladísimas cejas canosas sobre sus inteligentes ojos grises, que chupa su pipa, lentamente, mientras escucha, con breves gestos de asentimiento, mis profundos y acertados comentarios sobre las lecturas que me había propuesto y, luego, para celebrar mis indudables avances en el camino del Conocimiento, pide a su no menos anciana esposa, con su cuello de encaje sobre el negro vestido, que tenga la amabilidad de escanciarnos dos copitas de su mejor Porto... más tarde, ya en la intimidad de la habitación que comparto en mi College -moquetas ligeramente polvorientas, cretonas ligeramente ajadas-, horas de chupitos de ginebra e inteligente charla con mi compañero, el decadente pero brillante heredero de un linaje con escaño en los Lores, que me profesa una honda amistad, no exenta de un puntillo equívoco, y que en verano me invitará a su Manor en el Derbyshire, donde, entre hayas seculares y estatuas grecorromanas ávidamente rapiñadas por un antepasado, una hermana mayor, elegante, distinguida, ligeramente distante en los primeros momentos, pero pelín golfa, abrirá ante mí todo un Universo de nuevas sensaciones... una relación violenta, torturada, sin Mañana, por la evidente desigualdad social e incluso étnica que nos separa... todo un Futuro que se cierra ante mí casi en el mismo momento en que se abre, y no por falta de cualidades intelectuales para brillar en el Mundo académico -que las tengo, o las tenía-, sino por el hecho irrebatible, terminal, descalificatorio, de que ni he aprendido a ir en bicicleta, ni aprenderé jamás...
Así, a lo largo de mis años, he ido arrastrando casi en secreto mi anglofilia, sin más signos externos que el tener siempre en mi armario un duffle-coat -una trenka, para los amigos, preferentemente Burberrys- y alguna chaqueta de tweed, incluso una vez me atreví con el príncipe de Gales, para descubrir que engorda mucho... o -y han quedado como reliquias, tras mi jubilación, que me ha liberado definitivamente de dichas curiosas prendas- mis corbatas regimentales: conservo tres; una de los Blues and Royals, regimiento pijo de la Household Cavalry, que se parece demasiado a la del Barça, omnipresente en Barcelona: otra, del 9th London Regiment, Regimiento sin demasiado lustre, pero céntrico, que elegí por su bonita combinación de colores, y una última del Royal Veterinary Corps, porque en él era Coronel el señor Parker-Bowles, el primer marido de Camilla, hacia el cual, por mi lejana experiencia como esposo cornudo y consentido, desarrollé una gran empatía.
Ahora, la perspectiva de que puedan dejar la Unión Europea; que, una vez más, como decía el Times en ocasión de una galerna, el Continente se quede aislado, me provoca una honda desazón: de acuerdo, no han sido unos buenos socios; han estado, desde el primer día, dando por saco, siempre defendiendo obscenamente sus intereses -todos los hacemos, pero con cierto disimulo-, siempre pendientes del Primo de Zumosol americano, siempre mirando por encima del hombro a los demás... a nosotros, nos sacaron las castañas del fuego cuando lo de Napoleón, pero moriremos sin saber si no nos habría ido mejor con el Corso y su sensato -y sobrio- hermano, en vez de volver a poner en el trono al indeseable de Fernando Séptimo... y nos saquearon todo lo que pudieron, desde Gibraltar a las ovejas merinas... a los patriotas catalanes no hay que deciros nada, porque estáis como estáis porque, primero, os calentaron la cabeza para poneros a favor del Archiduque, cuando ya habíais jurado fidelidad al Borbón, y luego os dejaron solos, "Más colgados que un fuet", en acertada expresión vuestra... de acuerdo, la obstinación, la magnífica obstinación de Churchill, nos salvó del yugo hitleriano (bueno, algo hizo también Stalin...), pero llegas a sospechar que fue más por oponerse a una idea -aberrante- de unión europea, que por venir de un dictador fascista; total, Franco no le caía tan mal, a él que le importaba un pito lo que estuviese por encima de los Pirineos, sólo le interesaba el Rif de su juventud y sus primeros tiros...
Mentiría si os dijese que habéis sido unos buenos compañeros... pero nos sois necesarios: la idea de Europa no atraviesa por su mejor momento, pero si algo ha de ser, es diversa, inclusiva, un ecosistema donde podamos encontrarnos a gusto todos, hijos de tantas leches diferentes... y en todo ecosistema, junto a alegres ruiseñores y bellas mariposas, hay moscas cojoneras, y todos cumplen su papel... es mucho lo que os debemos, desde la Carta Magna al té Earl Grey, mi favorito; a veces no podemos aguantaros, igual que os pasa a vosotros, pero no me gustaría vivir sin vosotros... al fin y al cabo, algo -mucho- bueno debe tener un país donde el hijo de un cobrador de autobús pakistaní llega a ser alcalde de su capital... Remain. remain with us, please, please...!
He estado muy pocas veces en The United Kingdom, tres, si contamos una alucinante mañana en Northern Ireland, viajando desde la papista y confortable República de Irlanda... pero no puedo evitar reconocer que estoy permeado por su cultura; he leído buena parte de sus autores, desde Shakespeare -traducido, sorry- a los más modernos, -Amis, el animal de Irvine Welsh-, esos ya en su idioma, que domino lo suficiente para comunicarme en él con medio Mundo... salvo en su tierra, donde me cuesta entenderlos, y hacer que me entiendan. No puedo decir que hable Inglés, después de haberlo estado estudiando toda mi vida, pero soy sumamente fluent en Continental English, esa "Lingua Franca" de funcionarios europeos, viajeros y camareros de bar; algo es algo...
Dos veces he estado en Londres, y me cuesta formarme una opinión sobre ella: París fue mi primer amor; en Berlín, al cuarto de hora de estar allí, ya había descubierto que podría pasar en ella, tranquilamente, meses... pero Londres se me resiste: es, al mismo tiempo, una ciudad antigua y algo en continua transformación que te desborda y te desconcierta. Londres, de alguna manera, me satura los sensores, me sobreexcita... ni siquiera sé decir si me gusta o no; no me importaría darle otra oportunidad, ni descarto hacerlo, si tengo dinero, porque, eso si, es cara de narices, cosa que, en boca de un barcelonés, acostumbrado a los precios de Les Rambles, es muy grave...
Pero recordaré toda la vida una breve visita a Cambridge; ¿Nunca os ha pasado, llegando a un lugar nuevo, descubrir que allí os estaba esperando una vida diferente, que se abría ante vosotros una de esas encrucijadas, un desvío en vuestra trayectoria vital, que os llevaba hacia tierras desconocidas y, al mismo tiempo, extrañamente familiares, donde tú seguías siendo tú, pero otro tú, quizás aún más tú que el tú de todos los días...? Fue pasear por sus calles y verme pedaleando en una bicicleta sobre los arqueados puentes del Cam, con sus adoquines perpetuamente mojados por la neblina, la toga ondeando al viento, los libros en el portaequipajes, hasta llegar al despacho de mi tutor, cardigan de lana con coderas de cuero, estufa de turba a temperatura de criadero de pollos, pobladísimas cejas canosas sobre sus inteligentes ojos grises, que chupa su pipa, lentamente, mientras escucha, con breves gestos de asentimiento, mis profundos y acertados comentarios sobre las lecturas que me había propuesto y, luego, para celebrar mis indudables avances en el camino del Conocimiento, pide a su no menos anciana esposa, con su cuello de encaje sobre el negro vestido, que tenga la amabilidad de escanciarnos dos copitas de su mejor Porto... más tarde, ya en la intimidad de la habitación que comparto en mi College -moquetas ligeramente polvorientas, cretonas ligeramente ajadas-, horas de chupitos de ginebra e inteligente charla con mi compañero, el decadente pero brillante heredero de un linaje con escaño en los Lores, que me profesa una honda amistad, no exenta de un puntillo equívoco, y que en verano me invitará a su Manor en el Derbyshire, donde, entre hayas seculares y estatuas grecorromanas ávidamente rapiñadas por un antepasado, una hermana mayor, elegante, distinguida, ligeramente distante en los primeros momentos, pero pelín golfa, abrirá ante mí todo un Universo de nuevas sensaciones... una relación violenta, torturada, sin Mañana, por la evidente desigualdad social e incluso étnica que nos separa... todo un Futuro que se cierra ante mí casi en el mismo momento en que se abre, y no por falta de cualidades intelectuales para brillar en el Mundo académico -que las tengo, o las tenía-, sino por el hecho irrebatible, terminal, descalificatorio, de que ni he aprendido a ir en bicicleta, ni aprenderé jamás...
Así, a lo largo de mis años, he ido arrastrando casi en secreto mi anglofilia, sin más signos externos que el tener siempre en mi armario un duffle-coat -una trenka, para los amigos, preferentemente Burberrys- y alguna chaqueta de tweed, incluso una vez me atreví con el príncipe de Gales, para descubrir que engorda mucho... o -y han quedado como reliquias, tras mi jubilación, que me ha liberado definitivamente de dichas curiosas prendas- mis corbatas regimentales: conservo tres; una de los Blues and Royals, regimiento pijo de la Household Cavalry, que se parece demasiado a la del Barça, omnipresente en Barcelona: otra, del 9th London Regiment, Regimiento sin demasiado lustre, pero céntrico, que elegí por su bonita combinación de colores, y una última del Royal Veterinary Corps, porque en él era Coronel el señor Parker-Bowles, el primer marido de Camilla, hacia el cual, por mi lejana experiencia como esposo cornudo y consentido, desarrollé una gran empatía.
Ahora, la perspectiva de que puedan dejar la Unión Europea; que, una vez más, como decía el Times en ocasión de una galerna, el Continente se quede aislado, me provoca una honda desazón: de acuerdo, no han sido unos buenos socios; han estado, desde el primer día, dando por saco, siempre defendiendo obscenamente sus intereses -todos los hacemos, pero con cierto disimulo-, siempre pendientes del Primo de Zumosol americano, siempre mirando por encima del hombro a los demás... a nosotros, nos sacaron las castañas del fuego cuando lo de Napoleón, pero moriremos sin saber si no nos habría ido mejor con el Corso y su sensato -y sobrio- hermano, en vez de volver a poner en el trono al indeseable de Fernando Séptimo... y nos saquearon todo lo que pudieron, desde Gibraltar a las ovejas merinas... a los patriotas catalanes no hay que deciros nada, porque estáis como estáis porque, primero, os calentaron la cabeza para poneros a favor del Archiduque, cuando ya habíais jurado fidelidad al Borbón, y luego os dejaron solos, "Más colgados que un fuet", en acertada expresión vuestra... de acuerdo, la obstinación, la magnífica obstinación de Churchill, nos salvó del yugo hitleriano (bueno, algo hizo también Stalin...), pero llegas a sospechar que fue más por oponerse a una idea -aberrante- de unión europea, que por venir de un dictador fascista; total, Franco no le caía tan mal, a él que le importaba un pito lo que estuviese por encima de los Pirineos, sólo le interesaba el Rif de su juventud y sus primeros tiros...
Mentiría si os dijese que habéis sido unos buenos compañeros... pero nos sois necesarios: la idea de Europa no atraviesa por su mejor momento, pero si algo ha de ser, es diversa, inclusiva, un ecosistema donde podamos encontrarnos a gusto todos, hijos de tantas leches diferentes... y en todo ecosistema, junto a alegres ruiseñores y bellas mariposas, hay moscas cojoneras, y todos cumplen su papel... es mucho lo que os debemos, desde la Carta Magna al té Earl Grey, mi favorito; a veces no podemos aguantaros, igual que os pasa a vosotros, pero no me gustaría vivir sin vosotros... al fin y al cabo, algo -mucho- bueno debe tener un país donde el hijo de un cobrador de autobús pakistaní llega a ser alcalde de su capital... Remain. remain with us, please, please...!
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