jueves, 22 de febrero de 2018

Oporto, hija de un río...

... y a mí me gustan las ciudades con río... más que las ciudades con mar...








¡¡Un momento...!! ¡Dejadme que me explique, no empecéis a lapidarme...! el mar no tiene nada malo, en lo absoluto, pero lo considero un exceso... tanta agua... ¿para qué....? yo me quedaría, como mucho, con los cien primeros metros, o la cota donde vivan atunes y bacalaos... pero, ¿la Fosa de las Marianas...? ¡¡Diez kilómetros tó p'abajo, poblada de seres feos, de ojos saltones, gambitas de colores, sin sustancia... y las olas... ¡sobrevaloradas!, me he bañado en una piscina en Budapest, con olas, y son bien fáciles de hacer... total, en el mar, lo mejor está en la orilla... los percebes, en las rocas; las ostras, en bateas; las almejas y las chicas en topless, en la arena... aún me gustan las ciudades con mar que parece río, y estoy pensando en San Sebastián, en Santander... pero, en la playa de Barcelona, miras al frente... ¡si aún se viesen al fondo los blancos minaretes de Argel, o, por lo menos, Sa Dragonera y la Serra de Tramuntana..!. ¡nada, una raya monótona, igual a derecha e izquierda, sólo rota por la silueta de algún portacontainers... !

Me gustan los ríos porque son útiles -se pueden beber, puedes hacer molinos-, humildes, y a la medida del Hombre: por lo menos, a la mía; soy hombre de río y animal de gorga, lo sé desde siempre: me gustan los ríos porque, generalmente, se les ve la otra orilla, y sabes que, como nosotros, tienen principio y final, hasta en eso son humanos... y me gustan las ciudades apiñadas junto a un río, volcadas en un río, que nacen del río, y en él encuentran su razón de ser...

Por eso, entre otras cosas, me gusta Oporto; es una ciudad fluvial, su madre es el río, sin río no estaría allí... el "Porto" donde nació es el puerto fluvial del Douro, el Duero... tengo poco trabajado el Duero, y es una pena: lo he visto en sus tierras sorianas que tanto amaba Antonio Machado -ayer un amigo recordaba el triste aniversario de su triste muerte en el exilio-, bajando jovencito de las peñas del Urbión, y lo he cruzad varias veces más, pero pocas, puede decirse que me lo he bebido, pero no lo he vivido... es río tanto o más de vinos que de aguas, en Rueda, en su Ribera... y, por supuestísimo, aquí...

Volcada he dicho, y así está Oporto, volcada en el río... si Roma se fundó sobre siete colinas, Oporto está construida sobre auténticas cordilleras, de dimensiones himalayianas... para ir de un barrio a otro, pocos cientos de metros a vista de passarinho, tienes que coronar ásperos collados, tomar aliento, crestear sobre el vacío y, luego, acometer la cumbre... comentábamos con Blanca que no se veían ciclistas... propongo a los astutos empresarios sobrarbenses de "Zona Zero" que asesoren a sus colegas de Porto para transformar su ciudad en un gigantesco circuito de bici de montaña, aún sabiendo que un fallo en los frenos y eres hombre muerto, descalabrado y ahogado... el lunes tengo prueba de esfuerzo con mi cardiólogo, y digo yo si no me la podrían convalidad por un certificado del ayuntamiento de Oporto: "O senhor António Delgado Revilha ficou no Porto treis dias..."

Te dejas caer por las calles que conducen a la Ribeira, que, si nevasen, serían todas pistas negras, y, en la última revuelta, ya brillan al fondo las aguas del río... y te acercas a su orilla, envuelto en el bullicio humano de los paseos, por la tarde, junto a los animados bares, y te detienes a ver pasar los yates de pijos, los barquitos de turistas, los rabelos...

En  los rabelos está una de las claves de Oporto; las viñas donde nace el vino están a bastantes kilómetros, aguas arriba: las uvas se recogen, se pisan (manualmente, iba a decir, pedestremente es lo más correcto), el mosto fermenta, se enbarrican y, transcurrido un tiempo prudencial, los rabelos bajan las barricas hacia las bodegas de Porto, o, más correctamente, de la villa hermana, Vilanova de Gaia, porque Porto acaba en el río... son los rabelos barcas bajas y largas, de bellas maderas, propulsadas a vela las antiguas, las nuevas vaya usted a saber, y -ahora me meto a etimologista- quizás les viene el nombre del largo timón, como un gigantesco rabo, que hunden en las aguas desde su popa... parece que aún siguen funcionando, se ven muchos y en buen estado, dejando aparte los que han sido tuneados para transformarlos en transporte de turistas... al caer la noche, cuando la turistada empieza -empezamos- a desaparecer y las orillas del río recuperan su calma, los millares de gaviotas que, durante en día, se han cagado literalmente en nuestras cabezas, reposan también en las bordas, las vergas y los "rabos" de los rabelos...



Pero más aún que los ríos, me gustan los puentes... no conozco mejor obra del ingenio humano que el puente; lo que acerca, lo que une, lo que facilita el paso de uno a otro lado... bien hacían los romanos -que lo hacían casi todo bien- en tener por supremo magistrado al "Pontífex", el  Hacedor de Puentes, y cuantos Pontífices nos harían falta hoy... en Oporto voy servido: el crucerito que haremos por el río se llama "De los seis puentes": los hay de todos los tipos; de autopista, urbanos, de ferrocarril, por uno pasa el "metro"... muchos tienen el inequívoco aire de haberse construido con cargo a los Fondos Estructurales Europeos... por poner faltas, falta uno de gaseoducto -lo he visto en el Danubio-... y, ya poniéndome cruel, uno de Calatrava, son tan divertidos...

Aunque, en realidad, los seis puentes son cinco y uno: O Ponte, el Puente de Don Luis Primeiro, el puente que conocíamos todos los que no conocíamos aún Oporto...



El Puente de Don Luís Primeiro es de Eiffel, el de la torre; se podrá decir de él lo que se quiera, pero el tío dominaba el Mecano: a mí, seguro, me hubiesen sobrado media docena de vigas, y hubiese dejado treinta o cuarenta tornillos sin poner... la Torre Eiffel es un ejemplo de chulería, de ahí queda eso, ¡olé mis c....,!, pero el Puente Don Luís Primeiro es bello y útil, y poco mejor se puede decir de algo o alguien... sus dos niveles reflejan la orografía del lugar; para ir de uno a otro, hay un funicular, o un gasto de por lo menos 1.000 kilocalorías... por el nivel superior, pasan el metro y los turistas, el metro tocando la campanilla como un loco para que se aparten los turistas... por el nivel inferior, coches -pocos- y turistas, muchos más turistas aún...



En el sitio donde se construyó O Ponte hubo, tiempo atrás, un puente de barcas... una pequeña capilla recuerda la catástrofe que allí sucedió cuando, estando las tropas napoleónicas a punto de entrar en la ciudad, miles de vecinos corrían a refugiarse en ella, entraron todos a la vez en el puente, éste se hundió... ya os podéis imaginar... digo yo que Eiffel les podía haber construido el puente gratis, en desagravio por el desastre que causaron sus paisanos, qué menos...

Pero hasta O Ponte tiene truco; está en el lugar más estrecho del río, entre dos colosales columnas rocosas... vi indicaciones de un recorrido geológico interpretativo de la "Foz do Douro", me gustaría que mis amigos zaborrólogos del Geoparque de Sobrarbe me lo explicasen: las rocas donde se asienta O Ponte son oscuras, casi negras, antiguas, muy antiguas, nada que ver con nuestras calizas y areniscas sobrarbenses, que son de anteayer, total, hechas de bichitos... esas piedras del Douro parecen venir del fondo de la noche de los tiempos, de la era de los romanos, qué se yo, o de antes aún... piedras raíces, parece que toda la Península Ibérica se apoye en ellas para no caerse directamente al Atlántico y acabarla de joder de una vez...

A pocos kilómetros de O Ponte, O Douro ya es una lámina mansa, que baña puertos deportivos y edificios de lujo con vistas privilegiadas, dobla una escollera con farito en la punta, y muere dulcemente en el Océano... pero poco interés tiene su muerte, en el fondo, todas las muertes vienen a ser lo mismo, lo diverso y divertido, con un poco de suerte, es la vida, y la vida, a estas alturas, ya queda atrás...






miércoles, 21 de febrero de 2018

Lello e Irmao: el Paraíso existe...

Conforme van pasando los años, la existencia del Paraíso me va pareciendo una hipótesis más interesante, aunque poco probable...







Pero el Paraíso, para ser digno de ese nombre, debe estar necesariamente personalizado, "customizado", como se dice ahora... para algunos debe incluir elementos tan superfluos para mí como grandes estadios repletos de masas abanderadas y aullantes, donde sus equipos favoritos ganen siempre por goleadas con "hat tricks" de sus líderes... no he pisado nada similar desde que tengo uso de razón, ni pienso hacerlo, a no ser que se me manifieste una peculiar demencia senil...

Mi Paraíso requiere equipamientos muy concretos: una gorga de aguas frescas y limpias -y pocos turistas- donde nadar, y, muy especialmente, un sillón Poang -de nada, Ikea- con buena lámpara, o una tumbona en mi terracita de Boltaña... y libros, decenas, centenas, millares de libros para toda una Eternidad, libros variados, todos interesantes, todos absorbentes, interminables y, a la vez siempre cambiantes... libros que te cambien la vida -en este caso hipotético, la muerte-, que te hagan cada día más sabio, o más sensible, o ambas cosas, más adulto y más niño a la vez...

Pero los libros no nacen en los árboles; esa provisión inagotable requiere sus propias fuentes; Bibliotecas o Librerías fluviales, oceánicas, tanto me dan unas u otras, las librerías son más caras, pero para pocas cosas me importa menos gastar el dinero... librerías borgianas, inacabables, eternamente renovadas...



Hay en Porto algo que te aproxima a ese ideal de libraría paradisiaca: porque, además de llena de libros, muchos, muchos libros, también es bella: coincido con mi suegro, Sergi, en que los libros son el más hermoso elemento decorativo, y aquí se aúnan con maderas talladas, toda una selva de madera bellamente labrada, donde se adivinan manos de ebanistas orgullosos de su oficio... hay también cristales, no menos hermosos, y las formas curvas, cálidas, acogedoras... configuran un espacio donde no te importaría nada que se te olvidasen al cerrar y tuvieses que pasar todo un fin de semana allí encerrado, como en un culto y apacible claustro materno... si cerrasen los fines de semana, que no es el caso...



Lello e Irmao, que es el nombre de la librería, ha aparecido en algunas películas especialmente dirigidas al público adolescente, como la librería del Centro de Formación para Magos donde cursó sus estudios Harry Potter; no tengo absolutamente nada en contra de la magia y la brujería, me parece una excelente elección el escenario, y no me importa, al contrario, que esa fama mediática atraiga hacia la Librería una importante cantidad de jóvenes turistas... podrá ser un poco incómodo que un jóven con gorrito de punto te fastidie una buena fotografía, pero te alegras lo indecible de que esos muchachos y muchachas estén allí en aquel momento, y no en otros lugares, porque, seguro, algo de la auténtica magia del lugar se les pegará...

Han tenido, además, la genial ocurrencia de cobrar por la entrada: el precio no es prohibitivo ni disuasorio -aunque, por un poco más, te dan un menú completo a cien metros- y, además, se te reembolsa cuando compras un libro... ¡Cuantos visitantes no habrán caído en la trampa, y saldrán con un libro en las manos, para aprovechar la oferta...! más de una vez he pensado en un sistema promocional ligeramente parecido: ingresar en una librería la nómina, a primeros de més, y que, a finales, me devolviesen el importe que no hubiese podido gastar en libros comprados y leídos... seguro que no estaría tan gordo como estoy...

Pero ni las maderas bellamente talladas ni los miles y miles de títulos en varios idiomas hacen una Librería; detrás de ella son imprescindibles seres humanos cultos, entregados, sacerdotes del Libro, que guíen tus pasos, te aconsejen, te encaminen hacia las fuentes de placer que tanto buscas... en mi República Ideal y Perfecta, empleados de bibliotecas y librerías serían la Casta Sacerdotal, la cumbre de la pirámide social, cuidadosamente seleccionados y formados, los únicos autorizados a vestir túnicas de seda y púrpura, estarían exentos de IRPF y se les debería ceder el asiento, obligatoriamente, en los transportes públicos... en Lello e Irmaos hay personas así, que te toman de la mano, escuchan tus preferencias, buscan con qué saciarlas, y, si no las encuentran, hablan por un pinganillo y se comunican con compañeros que les ayudan...



Tampoco estamos muy aventureros: de acuerdo con nuestro mentor, apostamos por lo seguro: António Lobo Antunes: Blanca se lleva una traducción al Español de "Sobre los ríos que van", y yo me atrevo con un bellísimo ejemplar de su última obra, en su idioma: "Até que as pedras se tornen mais leves que a Água", editada impecablemente, por cierto, por "Don Quixote", la magia de las lenguas hermanas peninsulares, tan próximas y, al mismo tiempo, tan distintas... hasta la bolsa de papel en que nos las entregan es bonita... cuando estamos a punto de salir, un título me salta a la vista: "A máquina de fazer espanhóis", de valter hugo mae, tal y como él lo escribe, aunque con una vírgula como la de la ñ sobre la "a", a ver dónde encuentro yo eso en el teclado del mac... ¿Cómo resistirme...? No lo hago, y vuelvo a pasar por caja, esperando desentrañar los secretos de la existencia de dicha máquina y, si es preciso, iniciar una suscripción popular para comprar la patente...



miércoles, 7 de febrero de 2018

¡Nos rendimos...!

Cuando uno ha perdido, forzoso es reconocerlo, y obrar en consecuencia...





Está bien; ha ganado... nos rendimos... ese no se baja del burro ni muerto, luego diréis de los aragoneses... ha ganado, y punto: por constante, por pesado, por lo que queráis... le ha ayudado la buena gente, la que reacciona ante la injusticia, aunque no sea injusta, pero a ellos se lo parece... ahí está, ha ganado...

Por favor: decidle que sí a todo, si no, no va a haber manera: ¿Presidente Legítimo...? por supuesto... incluso perpetuo, si quiere, cuando uno es legítimo, ya lo es de por vida... único y legítimo; prometedle que, cada día lectivo, a primera hora, todos los escolares de Cataluña, en sus escuelas, barracones, chozas, tiendas de campaña... mirarán hacia el cielo, con la mano sobre el corazón, y gritarán a pulmón batiente: "No hi ha més President que Puigdemont...!", a lo cual contestará el interino, sustituto o lo que sea: "¡Desconfíe de las imitaciones...!: que los Monjes de Montserrat lo coronen en Santa Gúdula -me lo aprendí de la boda de Fabiola, qué viejo empiezo a ser...-, y que los escolanets canten en su honor el Virolai, que no es el agur jaunak, pero para el caso ya vale...

Si hay que cambiar la ley, se cambia; con la Mesa del Parlament que os habéis montado y la mayoría, podéis hacer lo que os salga del ciruelo, que para eso sirven las mayorías parlamentarias democráticas, ya lo sabéis... o si no la cambiáis, tampoco pasa nada, ya hemos visto el caso que hacéis a las leyes... la Arrimadas, que diga misa, como la dirá en Castellà, sólo se enterarán los desarraigados y los de Cornellà, y con esos ya no contáis... y el Coscu ya no está... para que no se sienta solo ahí arriba, le montáis un Consell de la República, un Consell Suprem de la República, un Consell Suprem de la Suprema República, un Consell Suprem Nacional de la Suprema República... por eso no vamos a discutir... una Asamblea de Electos tampoco estaría mal, no es tanto gasto subir varios cientos de alcaldes a Bruselas... ya no vuela Virgin, pero Ryanair está bien de precio: como sólo irán con la vara, si os ponéis de acuerdo con ellos, os la dejarán llevar en cabina y no tendréis que pagar suplemento... luego las chocolatinas Leonidas del dutyfree ya las podrán subir gratis... decidles que se porten bien, que no monten mucho barullo, los bruselenses ya están acostumbrados a esos follones, tienen cada día agricultores tirando leche y pipí de tocino en las puertas de la Comisión...

Pagadle la Casa: no me refiero al chaletito; quiero decir una Casa Presidencial; Secretarios, secretarias, Jefe de Gabinete, Jefe de Prensa, escoltas, chóferes... es una pena no poder crear una Guardia Presidencial como Dios manda, con sus uniformes de gala y de trapillo, sus relevos... podríais negociarlo con el alcalde del pueblo ese, si le convencéis de que puede ser una atracción turística... cada mediodía, a las 12 en punto, relevo de la Guardia, con la Cobla Presidencial tocando airosas sardanas... estudiad el tema...

Y los que quedéis... montad una Gestora, una Humilde Gestora, una Humilde Gestora del Día a Día... y empezad a hacer, de una p... vez, aquello para lo que cobráis, y no poco... ya sé que hacer funcionar una Autonomía de mierda no "fa trempar", bien lo sé, lo he hecho durante años -gestionar, quiero decir...-... queda muy por debajo de vuestras calificaciones, ya no digamos de vuestros méritos... pero las cosas son así, alguien debe ocuparse de tonterías como la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la precariedad, el pavoroso coste de la vivienda, la falta de política industrial, el lento desmoronamiento del sistema sanitario,  la situación del sistema educativo, un modelo de éxito que no consigue que muchos de sus clientes acaben sus estudios con una mínima cualificación... ya sé que esas minucias nunca llegarán a compararse a la plasmación terrenal de la Voluntad de un Pueblo, pero...

¿Que será difícil mantener esa bicefalia...? Para nada, hacedme caso, ahora que no nos oye nadie... para vosotros, muchísimo mejor: ya lo reconocía así la sabiduría popular del vecino país, cuando decía "Del amo y del mulo, cuanto más lejos, más seguro...", aludiendo al comportamiento errático y frecuentemente violento de ambas especies animales... desde su exilio dorado, el Legítimo y su Consejo irán perdiendo contacto con la realidad, sus directrices políticas serán cada vez más teóricas, más inaplicables, y los operativos iréis adoptando la sabia práctica de los Virreyes de Indias, cuando recibían las lejanas órdenes del Rey, allá en la vieja península, a días y días de navegación: "Se acata, pero no se cumple", diréis... y el Legítimo se irá transformando, poco a poco, en una leyenda, una sombra de sí mismo, que vagará, sin gran cosa que hacer, por los cafés de Bruselas, acercándose a las mesas donde escuche hablar en Catalán, para rebañar unas migajas de reconocimiento y, todo hay que decirlo, gorrear algún capuccino, que está todo muy caro y, poco a poco, le iréis cerrando el grifo, es ley de vida...




lunes, 22 de enero de 2018

Paseando por la Nostalgia...

... ¡qué dulce sentimiento...!




Me pregunta hoy una vieja y querida amiga: ¿Y por qué vas tantas veces a Berlín...?": hay un poco de exageración en ello; he ido sólo cuatro veces, en 69 años no es gran cosa, si bien es cierto que las he acumulado en los últimos veinte años, o así, y entonces la frecuencia aumenta considerablemente... le doy la respuesta convencional, no por ello falsa: "¡Es una ciudad tan viva, siempre hay cosas nuevas que ver...!" Pero omito parte de la verdad: revisitar lugares que conoces te permite otro lujo del espíritu; lamentar la pérdida de aquello que te gustó, por algún motivo, y que ha desaparecido ya, dejarte resbalar por la agridulce senda de la nostalgia...

"Mi" Hotel en Berlín, al que nos mantenemos fieles desde la primera visita, tiene dos entradas: una de ellas, la que da en dirección a lo más bullicioso de Alexanderplatz, es un amplio pasillo acristalado, rodeado de locales comerciales; en uno de ellos había, hasta ahora, una deliciosa pastelería; "Pastelería", en Alemania, es un término que no llega a reflejar la realidad en toda su magnitud; un lugar delicioso, lleno de todo tipo de objetos azucarados, glaseados, un Paraíso de olores y colores que presagian sabores y, -¡ay!- obstrucciones varias de las coronarias y agujeros corridos en los cinturones... en uno de mis cuentos, un personaje quedaba irremediablemente adherido al escaparate de dicha confitería, babeando cual cascada pirenáica, y había que arrancarlo de allí a la fuerza... al mediodía y por la noche podías también comer allí, lo hicimos una vez, y eran dignas de mención las voluntariosas pero poco logradas traducciones al Castellano de su carta, donde una simple pechuga de pollo a la plancha podía transformarse en imaginativas "Aves a la flama"... la Pastelería ya no está allí, no queda ni siquiera su delicioso aroma, sustituída por una tienda de una de las muchas telecom, que maldita la falta que nos hacen a los que estamos en "roaming", con unas incongruentes bicicletas estáticas que me hicieron creer, en un primer momento, que se trataba de un gimnasio... y, para más INRI -o "para forro botas", como se decía en mi tierra- tiene justo enfrente la abominación de un Burguer King, un Mcdonals, o algo así, que nos juramos no pisar jamás, salvo peligro de muerte por inanición...



Al otro extremo del Unter der Linden, en la Pariserplatz, justo al lado de la Puerta de Brandenburgo, había un hermoso café, decorado con trampantojos de librería, aunque también podían encontrarse libros reales en estantes distribuídos por sus vastas salas... sus cómodos sofás invitaban a prolongar la estancia un ratito, en un ambiente acogedor... si tenías necesidad de visitar los servicios-problema tan frecuente entre los turistas, siempre lejos de su base-, allí disponías de unos no menos hermosos, dominados por una fuente en oscura piedra verde, y atendido por un eficaz Herr Pipí -y no una Madame Pipí; no era infrecuente entonces encontrar en Berlín lavabos al cargo de caballeros-, al que retribuías dejando una moneda a tu libre elección en un platillo; hoy se ha generalizado indicar que el "servicio" cuesta 0,50 euros... recuerdo de nuestro primer viaje a Berlín, en tiempos del Mark, que el precio en los amplios y futuristas lavabos públicos eran también 0,50... justo la mitad que ahora... dicho café tampoco existe; ha sido reducido a la mínima expresión, un espacio estrecho e incómodo, poco acogedor, desprovisto de su elegante decoración... nos deja el recuerdo de la noche en que caímos en medio de un vernissage o una presentación de algo, con mesitas a la gélida intemperie berlinesa, dotadas de mantitas en sus sillas, donde los invitados -y algún visitante, seguramente confundido por su porte sumamente correcto e incluso elegante- recibían de atentos camareros copas de champagne, cava o sekt...






Nos gusta revisitar Spandau, porque es lo más parecido a un pueblo al que puedes llegar en S-Bahn, o incluso en U-Bahn; allí, en su casco antiguo, habíamos localizado en nuestra última visita un restaurante sumamente cálido y acogedor, con especialidades de la comida tradicional berlinesa, atendido por una amable señora, cuya eficacia llegaba al extremo de lograr explicarme los platos en forma accesible a mi nivel de Alemán... hacia él, la vieja "Casa de la Aduana" -Zollhaus- nos dirígiamos, ya con cierto apetito, cuando descubrimos con horror que se había transformado en un restaurante vietnamita, sospechosamente especializado en sushi, cocina que admiro y de la que disfruto, pero en las antípodas de la sabrosa contundencia que esperaba encontrar...





¡Adiós, Zollhaus, hola, Sushi...!


En nuestra primera visita a Berlín, en cada esquina encontrabas un puesto callejero donde vendían, a precio de saldo, piezas de uniforme soviéticas y de la DDR: gorras y gorros de todos los pelajes, insignias, condecoraciones más o menos falsas... como buen turista, picabas, y tengo en casa bastantes de esas piezas, de dudosa procedencia... incluso -y ese, comprada aquí, en Barcelona- un machete-bayoneta de AK-74... el lugares estratégicos, personajes ataviados con uniformes te invitaban a hacerte fotos de muy dudoso gusto, tentación en la que sólo caían gentes tan desaprensivas como ellos... hoy todo eso ha desaparecido, y sólo encuentras en lugares muy concretos personas de las repúblicas asiáticas de la extinta URSS intentando colocar sus chapkas peludos, seguramente fabricados en China, a pocos metros de las inmensas fábricas donde se manufacturan sombreros mexicanos para venderlos en las Ramblas...


¿Quién se haría una foto así...?

Por supuesto, cada nueva visita te hace descubrir nuevos lugares, que asocias a momentos vividos, y pasan a incorporarse a tus paisajes del alma,,, bueno es que también en esos paisajes se produzca una necesaria rotación, pero siempre queda el recuerdo de los que ya no están más que en nuestra memoria, así van las cosas en la vida...



miércoles, 10 de enero de 2018

El día en que salí del armario...

... políticamente hablando, claro: en otras cosas he sido siempre -hasta el momento, debería añadir- de lo más convencional...

El mes de Enero siempre me trae recuerdos de una época especialmente crucial en mi vida: el tiempo que pasé, como funcionario, en la Delegación Sindical de Cornellà de Llobregat, en los convulsos años de la primera transición, 1975 y 1976: el contacto directo con las duras luchas obreras de aquellos meses, en que parecía que todo era posible, el horror de la salvaje represión de Vitoria y del brutal atentado de Atocha... me situaron en una difícil posición personal, ya que mis simpatías se decantaban, cada día más, mientras mi posición de funcionario me forzaba a una neutralidad más y  más difícil. Y aún suerte que, en el avanzado estado de descomposición del postfranquismo, la Organización Sindical había prácticamente perdido sus funciones represivas, en las que sólo los más extremistas creían aún, e incluso su colaboración con el aparato represivo del Estado -que, ese sí, seguía engrasado y plenamente operativo- se encontraba bajo mínimos.

Paro siempre hay un día en que no tienes más remedio que posicionarte: ese día, no recuerdo exactamente la fecha, pero sí muy bien el incidente, ya no pude contenerme, e incumplí gravemente mis obligaciones funcionariales: ya veréis lo que pasó.

Cuando hablamos de las luchas sindicales del Baix Llobregat, hablamos casi exclusivamente de Comisiones Obreras, la formación en la que después milité durante largos años...  posiblemente había también sindicalistas de USO, e incluso un viejo y respetado militante al que se conocía como "El de UGT". Uno. No niego que hubiese más, pero yo no los conocí... en las turbulentas circunstancias en que se  reconoció la Libertad Sindical, los sindicatos que hasta entonces tenían poca presencia empezaron a proliferar, por medios muy variados, hasta llegar a las muy especiales primeras elecciones sindicales... Comisiones Obreras, consciente de la situación, intentaba frenar esas maniobras -que, objetivamente, debilitaba la fuerza de las reivindicaciones de los trabajadores- mediante la creación de una Intersindical, como se había hecho en la reciente revolución portuguesa- que garantizase la unidad de acción... en esas estábamos.

Me habían cambiado recientemente al Delegado Comarcal, mi superior, y el primer contacto con el nuevo fue especialmente revelador: "Mañana se celebra una Asamblea legal y autorizada -me dijo-; presidirás tú en mi nombre; Comisiones Obreras intentará que se apruebe una moción sobre la creación de la Intersindical y la Unidad Sindical; intervendrán entonces unos representantes de la CNT, oponiéndose: cuidado; pueden ir armados... se organizará un follón; tú, levantas la sesión, y así no se podrán adoptar acuerdos válidos..."

¡La CNT, por la que había sentido yo mis primeras simpatías en mi época sindicalista, hasta el punto de ir a visitarlos en sus humildes locales parisinos, reaparecía ahora, por lo menos sus siglas, en circunstancias sospechosas...! Y, peor aún, podían comparecer con sus míticas Star al cinto... y yo en medio... la operación me parecía absolutamente sucia, y no me costó demasiado adoptar una decisión.

Al día siguiente, justo antes de entrar en la asamblea, me acerqué al más destacado dirigente de Comisiones Obreras, y le dije: "Voy a mear... ¿tú no tienes ganas...?", cogiéndole por el brazo... no sé qué pensaría... ya en la soledad de los lavabos, le conté todo lo que sabía... sonrió... "Muchas gracias, compañero -¡"Compañero", primera vez que me llamaban compañero...!-, no te preocupes, esperábamos algo así, y ya estamos preparados...", fue su respuesta...

La asamblea comenzó, se presentó la moción, y, en aquel momento, al fondo de la sala, dos o tres personas empezaron a lanzar gritos en favor de la "Libertad sindical" -a saber, en contra de la "Unidad"... eran, eso, sólo dos o tres, y las Star, si estaban, no comparecieron... el resto de la asamblea quedó por un momento en silencio...

Silencio roto por un anciano, cabellos blancos, piel curtida por la intemperie... se levantó, rezumando dignidad por todos sus poros, se encaró a los que gritaban al fondo, y, puño en alto, gritó él a su vez: "¡Compañeros....! Yo estuve en la Columna Durruti... y si Buenaventura viviera, gritaría hoy conmigo: ¡Viva la Unidad de la Clase Obrera...!"

Mientras tanto, mientras toda la asamblea, en pie, aplaudía y lanzaba ¡Vivas! a la Unidad Sindical, observé cómo un grupito rodeaba a los que habían interrumpido y, sin ningún signo de violencia, los acompañaba hacia la salida... se reanudó la asamblea, ya sin ningún incidente, se adoptaron los acuerdos por unanimidad, y no me quedó más trabajo que, al levantarla, felicitarlos a todos por el pacífico desarrollo de la jornada...

Mientras me dirigía al despacho de mi jefe, me preparaba mentalmente para el chaparrón de reproches que me caerían encima... "No ha habido incidentes -dije-, se han adoptado los acuerdos,y no he tenido que suspender la asamblea..." "Bueno -me contestó-, casi mejor así..."


Días después, coincidí en un pasillo con uno de los dirigentes de Comisiones; comentamos en plan cómplice la jugada... "¿De dónde sacásteis al viejo de la Columna Durruti...", pregunté... "¿Fulano, quieres decir...? ¡Ese, qué coño va a a haber estado en la Columna Durruti...!", me contestó, riendo...




lunes, 20 de noviembre de 2017

Las vueltas que da la vida...

A las puertas de una nueva campaña electoral, huérfano de fidelidades partidistas, me encuentro en la curiosa situación de votar a una persona que me cae muy bien, pero a la que yo consideraba muy alejada de mis opiniones políticas...


Yo siempre he sido muy de Unió Democrática. Por supuesto, los que me conocéis no me identificáis con la Democracia Cristiana, aunque en una larga etapa de mi vida fui cristiano -eso no se pierde fácilmente- y en otra, quizás más breve, demócrata... pero, como funcionario que fui de la Generalitat, he trabajado muchas veces bajo las órdenes directas de personas pertenecientes a dicho extinto partido, y debo decir que mi experiencia con ellos fue siempre muy positiva, estrictamente hablando a nivel personal... bien es verdad que había empezado siendo feligrés de Joan Rigol, prominente militante de UDC que, una vez colgado los hábitos, llegó nada menos que a presidir el Parlament de Catalunya.

También en mi entorno próximo hubo activos militantes de Unió, si bien la visión que me trasmitieron de su partido fue mucho menos idílica, cuando uno de ellos fue implacablemente purgado tras ser sorprendido haciendo manitas políticas con Roca Junyent, entonces delfín de Pujol... su verdugo fue su hasta entonces amiga, una dirigente que llegó también a las más altas magistraturas, y que hoy es independentista ligeramente descontrolada, y cuando el pobre purgado, camino de Siberia, me contaba sus desdichas con lágrimas en los ojos, no pude contenerme y le dije: "¿Entiendes por qué, entre los cristianos y los leones, yo siempre prefería a los leones...?"

Cuando el líder de Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, pasó a ser mi Conseller, en la primera y única visita a mi despacho -el "paseillo", como llamábamos taurinamente, doble falta de respeto, a ese rito inaugural- , al ver el mapa de Sobrarbe que colgaba en la pared, sonrió y me dijo: "Jo també sóc aragonès...!"... con lo cual ya se me metió en el bolsillo, aunque no al mismo nivel que a mis compañeras, rendidas ante su apuesta figura, su brillante calva, su impecable corbata y su fama de "play boy"....

Completó la jugada nombrando Director General de Administración Local -es decir, jefe de mi unidad administrativa- a un joven al que ninguno de nosotros conocía; Ramon Espadaler; sabíamos de él que procedía de un pueblo de la Plana de Vic... "¡Un carlistón...!", pensé yo, preparándome para navegar en aguas revueltas...

Al tomar posesión del cargo, nos sorprendieron su afabilidad y el interés que demostró por conocer el funcionamiento de nuestros servicios; me llamó a su despacho y, durante más de dos horas, le estuve explicando cuales eran mis funciones: en líneas generales, yo proponía la distribución entre ayuntamientos y consejos comarcales de una parte de su financiación, la procedente de la participación en los ingresos de la Generalitat, y, sobre todo, efectuaba también la propuesta de distribución de los recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER, para financiar obras de competencia local. No era sencillo de hacer, ni de explicar... tenía que contentar a mucha gente; a los  ayuntamientos de Convergència i Unió, agrupados en la Associació Catalana de Municipis, y a los socialistas -y los de Iniciativa, claro-, que formaban la Federació de Municipis de Catalunya, donde actuaba de cancerbero Ernest Maragall, el hermano de Pasqual, conocido como "el Tete", y hoy en las listas de ERC...

Al día siguiente, Ramon Espadaler me volvió a llamar a su despacho... me lo encontré escribiendo en su ordenador, aparato que, hasta el momento, no había visto usar a ningún Director General, me pidió que me sentase, y me dijo: "He estado haciendo un resumen de todo lo que me contaste ayer: te lo voy a leer, para ver si está correcto..." Había escrito más de tres páginas... le hice alguna corrección -siempre debes dejar claro al jefe quién sabe más...- pero no pude contener mi asombro y admiración.... "¡Coooño -dije- eres el primer Director General que tengo que sabe lo que hago... no sé si me gusta eso...!"

El día en que, finalmente, le presenté mi propuesta de distribución del FEDER, la estudió con atención, y, sonriendo, me dijo: "Tu propuesta es técnicamente perfecta, pero políticamente inasumible...". Los recursos se concentraban demasiado en grandes proyectos de municipios grandes y medianos; había que dirigir más hacia los "pezqueñines", como cariñosamente los llamábamos, los pequeños municipios que formaban el núcleo del poder municipal de CiU: había yo desarrollado, para uso personal y de algún amigo muy próximo, mi "Índice PIG", resultante de dividir el número de cerdos estabulados en cada municipio ("porcs", de ahí la P) por el de habitantes humanos (Gente, "gent") en cada municipio: para PIGs iguales o superiores a 1, podías apostar lo que quisieras a que el alcalde era de CiU...

Iniciamos entonces un nuevo estudio de los expedientes, que nos llevaba a trabajar codo con codo hasta altas horas de la noche... me contaba que salía de su pueblo, donde seguía viviendo, de madrugada, procurando no despertar a su mujer, y volvía cuando ya estaba acostada... por suerte, eran tiempos de vacas gordas, y tenía coche oficial y chófer, que nos dejaba usar discretamente -el coche y el chófer- para nuestros desplazamientos de trabajo... sin embargo, una tarde, cuando le pregunté. "¿Hasta qué hora nos quedamos trabajando hoy?" , me contestó: "Hoy, imposible... esta mañana había en la nevera un post-it de mi mujer; decía: "Esta tarde voy a tal sitio... ¡tú verás....!""... comprendí que no quería tirar demasiado de la cuerda, y aquella noche descansamos.

Rehicimos la distribución, en forma bastante satisfactoria, pero poco tiempo más pude disfrutar de Ramon como Director General, porque pronto fue nombrado Conseller de Medio Ambiente: recuerdo que le regalé la Guía de Aves "Dels Països Catalans i d'Europa", la traducción catalana del Peterson, la Biblia de los observadores de aves, que sin duda le sería de utilidad en sus nuevos cometidos... "Pongo los pajaritos en tus manos, cuídamelos...", le dije... Quedamos, por lo tanto, amigos, y por amigo lo tengo, espero que él también a mí...

Pues bien: hundida Unió en sus deudas y desaparecida del panorama político catalán, emigrados buena parte de sus militantes más independentistas hacia el Refugio de Pecadores de ERC, recala ahora Ramon Espadaler en la lista del PSC, encabezada por Miquel Iceta, seguramente el político catalán que más garantías me ofrece en estos momentos; lista cerrada, por cierto, por Jiménez Asenjo, uno de mis ya pocos referentes de lo que fue ICV y de lo que no llegó a ser la versión catalana -ni la española- de Podemos, y donde figuran también personas procedentes de Federalistes de Esquerres, lo más parecido a una formación política en la que desde hace pocos días milito, es un decir... la lista, por lo tanto, a la que presumiblemente votaré el próximo 21-D. Una lista de la que espero que conjugue los elementos progresistas del PSC -y de los que estamos un poquito a su izquierda-, un catalanismo asumible por los que no somos catalanistas, y dosis, importantes, masivas dosis de sentido común...

Me reencuentro, así, con Ramon Espadaler en circunstancias hace pocos meses imprevisibles, y que demuestran lo profundo del cataclismo que ha sacudido a Cataluña y a los catalanes, por la mala cabeza de algunos... hay quién descalifica la lista de Iceta justamente por la presencia de Espadaler: "¡Un democristiano...!", ayer mismo lo hacía Echenique: "¡Espadaler, que se oponía al matrimonio homosexual...!"

¿Pues sabéis una cosa... ? Yo también.... al matrimonio homo, y al hetero, a cualquier matrimonio civil... si tus creencias religiosas te impiden copular con otro ciudadano o ciudadana sin el visto bueno de tu Ser Superior, cásate por el rito que quieras, con el "Ave María" de Schubert o rompiendo un botijo... pero, y ahí lamento discrepar de mi admirado Napoleón, no sé que tienen que ver las afinidades sentimentales y/o sexuales con el Código Civil, que tiene que estar para otras cosas... y que conste que soy el primero en dar ejemplo, con veintiocho años de feliz unión con mi compañera sin más requisito que un acta notarial, y en fecha relativamente tardía... mis más recientes experiencias de bodorrios próximos, homos y heteros, han acabado como el Rosario de la Aurora, como acabó el mío, sin ir más lejos... al próximo que pretenda que le ayude a pagar un viaje a Thailandia para dos, le diré que haga un Verkami, como Artur Mas, y que me envíe el jamón pata negra cortadito y envasado al vacío, que ya me lo comeré yo tranquilamente en mi casa, sin tener que elegir corbata y sin pasar apuros para abrocharme el traje oscuro... y si te gustan los ritos, a Las Vegas, a que te case Elvis, o Chiquito de la Calzada, pobrecito mío... por ese lado, tranquilo, Ramon, cuentas con mi voto...




miércoles, 8 de noviembre de 2017

Recuerdos de segunda mano...

Hay días en que te apetece contar cosas sólo por el gusto de contarlas...

Me han venido hoy a la memoria dos historias que me contaron a mí... las dos tienen un hilo común: son recuerdos de nuestra Guerra Civil, y digo nuestra porque ya llevamos algunas generaciones, y aún no conseguimos quitárnosla de la cabeza...

La primera sucedió en Boltaña, como cabía esperar, tratándose de mí... Abril de 1938; en una sola noche, el ejército de Franco rompe el frente republicano de Aragón, y sus tropas avanzan hacia Boltaña por la Guarguera; el Ejército Popular, en un intento de frenarlas, dinamita el puente medieval -que otros llaman "Romano"- de La Gorga; por cierto, no ha habido tiempo en todo el Franquismo y todo el "Régimen del 78" para reconstruirlo dignamente; ahí sigue con un tramo central que es un puente de campaña de origen inglés, toda una reliquia ya también, la chapuza provisional más duradera de la Historia.

Los dinamiteros no son muy expertos, o se pasan de entusiasmo -quizás entre ellos estaba mi tío Antonio, soldado en el polvorín de la ermita de San Sebastián-, y la explosión envía una nube de cascotes que dejan el pueblo hecho una pena... entre eso, y la natural prevención ante la llegada de tropas, mi familia se ha refugiado en la bodega; sabia medida... mi familia, como amablemente me recordaba hace poco un examigo en el feis, son "fachas", es decir, aguardan con esperanza la llegada de las tropas de Franco, pero tampoco hay que bajar la guardia... pronto oyen pasos en la calle, ir y venir de gente, que suponen soldados... piensan que los podrán identificar si vienen mojados, porque eso querrá decir que son Nacionales, y han vadeado el río... recordemos que estamos en Abril, y el Ara, en esos meses, suele bajar furo... de hecho, me cuentan que, aquel día, intentando cruzarlo a caballo, se ahogó un capitán de los Nacionales, dato que no he podido contrastar...

Mis tías, Concha y Guillermina, sobre los veinte años, se arman de valor y salen a echar un vistazo... ambas visten de luto riguroso, de esos lutos de entonces, por la reciente muerte de su abuela, mi bisabuela... se dan de bruces con un grupo de soldados: mojados; son de las Brigadas Navarras, gentes de buenas costumbres -salvo la de liarse a tiros con los enemigos del Rey, los Fueros y la Religión-, su virtud no corre ningún peligro... al verlas tan enlutadas, preguntan rápidamente...

"¿A quién os han matado los rojos...?"

"¡No, no, ha sido yaya... y se ha muerto ella sola...!" acierta a decir una de ellas...

La segunda se sitúa en Barcelona, en una pequeña población del Maresme: en un acto de terrorismo financiero, los Nacionales llevan mucho tiempo anunciando que, a su entrada, sólo reconocerán determinadas series de billetes de banco: eso ha creado un auténtico caos monetario en la zona republicana; los billetes "buenos" desaparecen de la circulación, porque los más realistas -que ven venir la victoria de Franco- los atesoran, y los billetes "malos" no se aceptan... de todas maneras, el ejército republicano ha pasado ya por el pueblo en plena retirada, y la gente, encerrada en sus casas -o en sus bodegas, si las tienen, como en Boltaña- espera la entrada de las tropas de Franco.

De repente, un ruido de hierros, un rechinar de cadenas, y una pequeña tanqueta italiana entra en la no menos pequeña plaza del pueblo... las Ansaldo son realmente la mínima expresión de un tanque, los soldados republicanos han aprendido a destruirlas echándoles por encima una manta empapada en gasolina y prendiéndole fuego... pero llevan un par de ametralladoras, y, mal que bien, han servido durante toda la guerra... en la Segunda mundial durarán lo que un caramelo en la puerta de un colegio...

Se para la tanqueta, se abre la escotilla, y aparece el rostro victorioso, pero no por ello menos receloso, de un oficial italiano... impecablemente uniformado, con su casco de cuero de tanquista... en una guerra de zarrapastrosos, los italianos daban siempre la nota de elegancia masculina... según contaba un amigo de mi familia, requeté durante la guerra, llevó una noche un parte a un oficial italiano, y, ante su sorpresa, descubrió que dormía en su chabola con una redecilla en el pelo, para proteger su peinado... el italiano mira, desafiante, las puertas y ventanas cerradas, esperando ver aparecer a alguien que, yo que sé, le rinda el pueblo, o algo así...

Se abre una de las puertas, y por ella asoma una anciana, a la que imagino no menos enlutada que mis tías, seguramente con una pañoleta en la cabeza, muy posiblemente con un mandil a cuadros, faldas hasta el suelo, alpargatas... lleva en su mano un fajo de dinero, se dirige, medio corriendo, a la tanqueta, se lo enseña al asombrado oficial, y le pregunta, ansiosa:

"Señor feixista, señor feixista... ¿Estos billetes, valen...?"

Me contaron estas historias personas que ya no están entre nosotros... yo os las paso, si os hacen sonreir, pasadlas vosotros también... historias mínimas, como mínimos somos nosotros, que quedarán flotando en la nada, entre el recuerdo colectivo de un gran drama, del que formaban también mínima parte, como contrapunto humano...