... políticamente hablando, claro: en otras cosas he sido siempre -hasta el momento, debería añadir- de lo más convencional...
El mes de Enero siempre me trae recuerdos de una época especialmente crucial en mi vida: el tiempo que pasé, como funcionario, en la Delegación Sindical de Cornellà de Llobregat, en los convulsos años de la primera transición, 1975 y 1976: el contacto directo con las duras luchas obreras de aquellos meses, en que parecía que todo era posible, el horror de la salvaje represión de Vitoria y del brutal atentado de Atocha... me situaron en una difícil posición personal, ya que mis simpatías se decantaban, cada día más, mientras mi posición de funcionario me forzaba a una neutralidad más y más difícil. Y aún suerte que, en el avanzado estado de descomposición del postfranquismo, la Organización Sindical había prácticamente perdido sus funciones represivas, en las que sólo los más extremistas creían aún, e incluso su colaboración con el aparato represivo del Estado -que, ese sí, seguía engrasado y plenamente operativo- se encontraba bajo mínimos.
Paro siempre hay un día en que no tienes más remedio que posicionarte: ese día, no recuerdo exactamente la fecha, pero sí muy bien el incidente, ya no pude contenerme, e incumplí gravemente mis obligaciones funcionariales: ya veréis lo que pasó.
Cuando hablamos de las luchas sindicales del Baix Llobregat, hablamos casi exclusivamente de Comisiones Obreras, la formación en la que después milité durante largos años... posiblemente había también sindicalistas de USO, e incluso un viejo y respetado militante al que se conocía como "El de UGT". Uno. No niego que hubiese más, pero yo no los conocí... en las turbulentas circunstancias en que se reconoció la Libertad Sindical, los sindicatos que hasta entonces tenían poca presencia empezaron a proliferar, por medios muy variados, hasta llegar a las muy especiales primeras elecciones sindicales... Comisiones Obreras, consciente de la situación, intentaba frenar esas maniobras -que, objetivamente, debilitaba la fuerza de las reivindicaciones de los trabajadores- mediante la creación de una Intersindical, como se había hecho en la reciente revolución portuguesa- que garantizase la unidad de acción... en esas estábamos.
Me habían cambiado recientemente al Delegado Comarcal, mi superior, y el primer contacto con el nuevo fue especialmente revelador: "Mañana se celebra una Asamblea legal y autorizada -me dijo-; presidirás tú en mi nombre; Comisiones Obreras intentará que se apruebe una moción sobre la creación de la Intersindical y la Unidad Sindical; intervendrán entonces unos representantes de la CNT, oponiéndose: cuidado; pueden ir armados... se organizará un follón; tú, levantas la sesión, y así no se podrán adoptar acuerdos válidos..."
¡La CNT, por la que había sentido yo mis primeras simpatías en mi época sindicalista, hasta el punto de ir a visitarlos en sus humildes locales parisinos, reaparecía ahora, por lo menos sus siglas, en circunstancias sospechosas...! Y, peor aún, podían comparecer con sus míticas Star al cinto... y yo en medio... la operación me parecía absolutamente sucia, y no me costó demasiado adoptar una decisión.
Al día siguiente, justo antes de entrar en la asamblea, me acerqué al más destacado dirigente de Comisiones Obreras, y le dije: "Voy a mear... ¿tú no tienes ganas...?", cogiéndole por el brazo... no sé qué pensaría... ya en la soledad de los lavabos, le conté todo lo que sabía... sonrió... "Muchas gracias, compañero -¡"Compañero", primera vez que me llamaban compañero...!-, no te preocupes, esperábamos algo así, y ya estamos preparados...", fue su respuesta...
La asamblea comenzó, se presentó la moción, y, en aquel momento, al fondo de la sala, dos o tres personas empezaron a lanzar gritos en favor de la "Libertad sindical" -a saber, en contra de la "Unidad"... eran, eso, sólo dos o tres, y las Star, si estaban, no comparecieron... el resto de la asamblea quedó por un momento en silencio...
Silencio roto por un anciano, cabellos blancos, piel curtida por la intemperie... se levantó, rezumando dignidad por todos sus poros, se encaró a los que gritaban al fondo, y, puño en alto, gritó él a su vez: "¡Compañeros....! Yo estuve en la Columna Durruti... y si Buenaventura viviera, gritaría hoy conmigo: ¡Viva la Unidad de la Clase Obrera...!"
Mientras tanto, mientras toda la asamblea, en pie, aplaudía y lanzaba ¡Vivas! a la Unidad Sindical, observé cómo un grupito rodeaba a los que habían interrumpido y, sin ningún signo de violencia, los acompañaba hacia la salida... se reanudó la asamblea, ya sin ningún incidente, se adoptaron los acuerdos por unanimidad, y no me quedó más trabajo que, al levantarla, felicitarlos a todos por el pacífico desarrollo de la jornada...
Mientras me dirigía al despacho de mi jefe, me preparaba mentalmente para el chaparrón de reproches que me caerían encima... "No ha habido incidentes -dije-, se han adoptado los acuerdos,y no he tenido que suspender la asamblea..." "Bueno -me contestó-, casi mejor así..."
Días después, coincidí en un pasillo con uno de los dirigentes de Comisiones; comentamos en plan cómplice la jugada... "¿De dónde sacásteis al viejo de la Columna Durruti...", pregunté... "¿Fulano, quieres decir...? ¡Ese, qué coño va a a haber estado en la Columna Durruti...!", me contestó, riendo...
miércoles, 10 de enero de 2018
lunes, 20 de noviembre de 2017
Las vueltas que da la vida...
A las puertas de una nueva campaña electoral, huérfano de fidelidades partidistas, me encuentro en la curiosa situación de votar a una persona que me cae muy bien, pero a la que yo consideraba muy alejada de mis opiniones políticas...
Yo siempre he sido muy de Unió Democrática. Por supuesto, los que me conocéis no me identificáis con la Democracia Cristiana, aunque en una larga etapa de mi vida fui cristiano -eso no se pierde fácilmente- y en otra, quizás más breve, demócrata... pero, como funcionario que fui de la Generalitat, he trabajado muchas veces bajo las órdenes directas de personas pertenecientes a dicho extinto partido, y debo decir que mi experiencia con ellos fue siempre muy positiva, estrictamente hablando a nivel personal... bien es verdad que había empezado siendo feligrés de Joan Rigol, prominente militante de UDC que, una vez colgado los hábitos, llegó nada menos que a presidir el Parlament de Catalunya.
También en mi entorno próximo hubo activos militantes de Unió, si bien la visión que me trasmitieron de su partido fue mucho menos idílica, cuando uno de ellos fue implacablemente purgado tras ser sorprendido haciendo manitas políticas con Roca Junyent, entonces delfín de Pujol... su verdugo fue su hasta entonces amiga, una dirigente que llegó también a las más altas magistraturas, y que hoy es independentista ligeramente descontrolada, y cuando el pobre purgado, camino de Siberia, me contaba sus desdichas con lágrimas en los ojos, no pude contenerme y le dije: "¿Entiendes por qué, entre los cristianos y los leones, yo siempre prefería a los leones...?"
Cuando el líder de Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, pasó a ser mi Conseller, en la primera y única visita a mi despacho -el "paseillo", como llamábamos taurinamente, doble falta de respeto, a ese rito inaugural- , al ver el mapa de Sobrarbe que colgaba en la pared, sonrió y me dijo: "Jo també sóc aragonès...!"... con lo cual ya se me metió en el bolsillo, aunque no al mismo nivel que a mis compañeras, rendidas ante su apuesta figura, su brillante calva, su impecable corbata y su fama de "play boy"....
Completó la jugada nombrando Director General de Administración Local -es decir, jefe de mi unidad administrativa- a un joven al que ninguno de nosotros conocía; Ramon Espadaler; sabíamos de él que procedía de un pueblo de la Plana de Vic... "¡Un carlistón...!", pensé yo, preparándome para navegar en aguas revueltas...
Al tomar posesión del cargo, nos sorprendieron su afabilidad y el interés que demostró por conocer el funcionamiento de nuestros servicios; me llamó a su despacho y, durante más de dos horas, le estuve explicando cuales eran mis funciones: en líneas generales, yo proponía la distribución entre ayuntamientos y consejos comarcales de una parte de su financiación, la procedente de la participación en los ingresos de la Generalitat, y, sobre todo, efectuaba también la propuesta de distribución de los recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER, para financiar obras de competencia local. No era sencillo de hacer, ni de explicar... tenía que contentar a mucha gente; a los ayuntamientos de Convergència i Unió, agrupados en la Associació Catalana de Municipis, y a los socialistas -y los de Iniciativa, claro-, que formaban la Federació de Municipis de Catalunya, donde actuaba de cancerbero Ernest Maragall, el hermano de Pasqual, conocido como "el Tete", y hoy en las listas de ERC...
Al día siguiente, Ramon Espadaler me volvió a llamar a su despacho... me lo encontré escribiendo en su ordenador, aparato que, hasta el momento, no había visto usar a ningún Director General, me pidió que me sentase, y me dijo: "He estado haciendo un resumen de todo lo que me contaste ayer: te lo voy a leer, para ver si está correcto..." Había escrito más de tres páginas... le hice alguna corrección -siempre debes dejar claro al jefe quién sabe más...- pero no pude contener mi asombro y admiración.... "¡Coooño -dije- eres el primer Director General que tengo que sabe lo que hago... no sé si me gusta eso...!"
El día en que, finalmente, le presenté mi propuesta de distribución del FEDER, la estudió con atención, y, sonriendo, me dijo: "Tu propuesta es técnicamente perfecta, pero políticamente inasumible...". Los recursos se concentraban demasiado en grandes proyectos de municipios grandes y medianos; había que dirigir más hacia los "pezqueñines", como cariñosamente los llamábamos, los pequeños municipios que formaban el núcleo del poder municipal de CiU: había yo desarrollado, para uso personal y de algún amigo muy próximo, mi "Índice PIG", resultante de dividir el número de cerdos estabulados en cada municipio ("porcs", de ahí la P) por el de habitantes humanos (Gente, "gent") en cada municipio: para PIGs iguales o superiores a 1, podías apostar lo que quisieras a que el alcalde era de CiU...
Iniciamos entonces un nuevo estudio de los expedientes, que nos llevaba a trabajar codo con codo hasta altas horas de la noche... me contaba que salía de su pueblo, donde seguía viviendo, de madrugada, procurando no despertar a su mujer, y volvía cuando ya estaba acostada... por suerte, eran tiempos de vacas gordas, y tenía coche oficial y chófer, que nos dejaba usar discretamente -el coche y el chófer- para nuestros desplazamientos de trabajo... sin embargo, una tarde, cuando le pregunté. "¿Hasta qué hora nos quedamos trabajando hoy?" , me contestó: "Hoy, imposible... esta mañana había en la nevera un post-it de mi mujer; decía: "Esta tarde voy a tal sitio... ¡tú verás....!""... comprendí que no quería tirar demasiado de la cuerda, y aquella noche descansamos.
Rehicimos la distribución, en forma bastante satisfactoria, pero poco tiempo más pude disfrutar de Ramon como Director General, porque pronto fue nombrado Conseller de Medio Ambiente: recuerdo que le regalé la Guía de Aves "Dels Països Catalans i d'Europa", la traducción catalana del Peterson, la Biblia de los observadores de aves, que sin duda le sería de utilidad en sus nuevos cometidos... "Pongo los pajaritos en tus manos, cuídamelos...", le dije... Quedamos, por lo tanto, amigos, y por amigo lo tengo, espero que él también a mí...
Pues bien: hundida Unió en sus deudas y desaparecida del panorama político catalán, emigrados buena parte de sus militantes más independentistas hacia el Refugio de Pecadores de ERC, recala ahora Ramon Espadaler en la lista del PSC, encabezada por Miquel Iceta, seguramente el político catalán que más garantías me ofrece en estos momentos; lista cerrada, por cierto, por Jiménez Asenjo, uno de mis ya pocos referentes de lo que fue ICV y de lo que no llegó a ser la versión catalana -ni la española- de Podemos, y donde figuran también personas procedentes de Federalistes de Esquerres, lo más parecido a una formación política en la que desde hace pocos días milito, es un decir... la lista, por lo tanto, a la que presumiblemente votaré el próximo 21-D. Una lista de la que espero que conjugue los elementos progresistas del PSC -y de los que estamos un poquito a su izquierda-, un catalanismo asumible por los que no somos catalanistas, y dosis, importantes, masivas dosis de sentido común...
Me reencuentro, así, con Ramon Espadaler en circunstancias hace pocos meses imprevisibles, y que demuestran lo profundo del cataclismo que ha sacudido a Cataluña y a los catalanes, por la mala cabeza de algunos... hay quién descalifica la lista de Iceta justamente por la presencia de Espadaler: "¡Un democristiano...!", ayer mismo lo hacía Echenique: "¡Espadaler, que se oponía al matrimonio homosexual...!"
¿Pues sabéis una cosa... ? Yo también.... al matrimonio homo, y al hetero, a cualquier matrimonio civil... si tus creencias religiosas te impiden copular con otro ciudadano o ciudadana sin el visto bueno de tu Ser Superior, cásate por el rito que quieras, con el "Ave María" de Schubert o rompiendo un botijo... pero, y ahí lamento discrepar de mi admirado Napoleón, no sé que tienen que ver las afinidades sentimentales y/o sexuales con el Código Civil, que tiene que estar para otras cosas... y que conste que soy el primero en dar ejemplo, con veintiocho años de feliz unión con mi compañera sin más requisito que un acta notarial, y en fecha relativamente tardía... mis más recientes experiencias de bodorrios próximos, homos y heteros, han acabado como el Rosario de la Aurora, como acabó el mío, sin ir más lejos... al próximo que pretenda que le ayude a pagar un viaje a Thailandia para dos, le diré que haga un Verkami, como Artur Mas, y que me envíe el jamón pata negra cortadito y envasado al vacío, que ya me lo comeré yo tranquilamente en mi casa, sin tener que elegir corbata y sin pasar apuros para abrocharme el traje oscuro... y si te gustan los ritos, a Las Vegas, a que te case Elvis, o Chiquito de la Calzada, pobrecito mío... por ese lado, tranquilo, Ramon, cuentas con mi voto...
Yo siempre he sido muy de Unió Democrática. Por supuesto, los que me conocéis no me identificáis con la Democracia Cristiana, aunque en una larga etapa de mi vida fui cristiano -eso no se pierde fácilmente- y en otra, quizás más breve, demócrata... pero, como funcionario que fui de la Generalitat, he trabajado muchas veces bajo las órdenes directas de personas pertenecientes a dicho extinto partido, y debo decir que mi experiencia con ellos fue siempre muy positiva, estrictamente hablando a nivel personal... bien es verdad que había empezado siendo feligrés de Joan Rigol, prominente militante de UDC que, una vez colgado los hábitos, llegó nada menos que a presidir el Parlament de Catalunya.
También en mi entorno próximo hubo activos militantes de Unió, si bien la visión que me trasmitieron de su partido fue mucho menos idílica, cuando uno de ellos fue implacablemente purgado tras ser sorprendido haciendo manitas políticas con Roca Junyent, entonces delfín de Pujol... su verdugo fue su hasta entonces amiga, una dirigente que llegó también a las más altas magistraturas, y que hoy es independentista ligeramente descontrolada, y cuando el pobre purgado, camino de Siberia, me contaba sus desdichas con lágrimas en los ojos, no pude contenerme y le dije: "¿Entiendes por qué, entre los cristianos y los leones, yo siempre prefería a los leones...?"
Cuando el líder de Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, pasó a ser mi Conseller, en la primera y única visita a mi despacho -el "paseillo", como llamábamos taurinamente, doble falta de respeto, a ese rito inaugural- , al ver el mapa de Sobrarbe que colgaba en la pared, sonrió y me dijo: "Jo també sóc aragonès...!"... con lo cual ya se me metió en el bolsillo, aunque no al mismo nivel que a mis compañeras, rendidas ante su apuesta figura, su brillante calva, su impecable corbata y su fama de "play boy"....
Completó la jugada nombrando Director General de Administración Local -es decir, jefe de mi unidad administrativa- a un joven al que ninguno de nosotros conocía; Ramon Espadaler; sabíamos de él que procedía de un pueblo de la Plana de Vic... "¡Un carlistón...!", pensé yo, preparándome para navegar en aguas revueltas...
Al tomar posesión del cargo, nos sorprendieron su afabilidad y el interés que demostró por conocer el funcionamiento de nuestros servicios; me llamó a su despacho y, durante más de dos horas, le estuve explicando cuales eran mis funciones: en líneas generales, yo proponía la distribución entre ayuntamientos y consejos comarcales de una parte de su financiación, la procedente de la participación en los ingresos de la Generalitat, y, sobre todo, efectuaba también la propuesta de distribución de los recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER, para financiar obras de competencia local. No era sencillo de hacer, ni de explicar... tenía que contentar a mucha gente; a los ayuntamientos de Convergència i Unió, agrupados en la Associació Catalana de Municipis, y a los socialistas -y los de Iniciativa, claro-, que formaban la Federació de Municipis de Catalunya, donde actuaba de cancerbero Ernest Maragall, el hermano de Pasqual, conocido como "el Tete", y hoy en las listas de ERC...
Al día siguiente, Ramon Espadaler me volvió a llamar a su despacho... me lo encontré escribiendo en su ordenador, aparato que, hasta el momento, no había visto usar a ningún Director General, me pidió que me sentase, y me dijo: "He estado haciendo un resumen de todo lo que me contaste ayer: te lo voy a leer, para ver si está correcto..." Había escrito más de tres páginas... le hice alguna corrección -siempre debes dejar claro al jefe quién sabe más...- pero no pude contener mi asombro y admiración.... "¡Coooño -dije- eres el primer Director General que tengo que sabe lo que hago... no sé si me gusta eso...!"
El día en que, finalmente, le presenté mi propuesta de distribución del FEDER, la estudió con atención, y, sonriendo, me dijo: "Tu propuesta es técnicamente perfecta, pero políticamente inasumible...". Los recursos se concentraban demasiado en grandes proyectos de municipios grandes y medianos; había que dirigir más hacia los "pezqueñines", como cariñosamente los llamábamos, los pequeños municipios que formaban el núcleo del poder municipal de CiU: había yo desarrollado, para uso personal y de algún amigo muy próximo, mi "Índice PIG", resultante de dividir el número de cerdos estabulados en cada municipio ("porcs", de ahí la P) por el de habitantes humanos (Gente, "gent") en cada municipio: para PIGs iguales o superiores a 1, podías apostar lo que quisieras a que el alcalde era de CiU...
Iniciamos entonces un nuevo estudio de los expedientes, que nos llevaba a trabajar codo con codo hasta altas horas de la noche... me contaba que salía de su pueblo, donde seguía viviendo, de madrugada, procurando no despertar a su mujer, y volvía cuando ya estaba acostada... por suerte, eran tiempos de vacas gordas, y tenía coche oficial y chófer, que nos dejaba usar discretamente -el coche y el chófer- para nuestros desplazamientos de trabajo... sin embargo, una tarde, cuando le pregunté. "¿Hasta qué hora nos quedamos trabajando hoy?" , me contestó: "Hoy, imposible... esta mañana había en la nevera un post-it de mi mujer; decía: "Esta tarde voy a tal sitio... ¡tú verás....!""... comprendí que no quería tirar demasiado de la cuerda, y aquella noche descansamos.
Rehicimos la distribución, en forma bastante satisfactoria, pero poco tiempo más pude disfrutar de Ramon como Director General, porque pronto fue nombrado Conseller de Medio Ambiente: recuerdo que le regalé la Guía de Aves "Dels Països Catalans i d'Europa", la traducción catalana del Peterson, la Biblia de los observadores de aves, que sin duda le sería de utilidad en sus nuevos cometidos... "Pongo los pajaritos en tus manos, cuídamelos...", le dije... Quedamos, por lo tanto, amigos, y por amigo lo tengo, espero que él también a mí...
Pues bien: hundida Unió en sus deudas y desaparecida del panorama político catalán, emigrados buena parte de sus militantes más independentistas hacia el Refugio de Pecadores de ERC, recala ahora Ramon Espadaler en la lista del PSC, encabezada por Miquel Iceta, seguramente el político catalán que más garantías me ofrece en estos momentos; lista cerrada, por cierto, por Jiménez Asenjo, uno de mis ya pocos referentes de lo que fue ICV y de lo que no llegó a ser la versión catalana -ni la española- de Podemos, y donde figuran también personas procedentes de Federalistes de Esquerres, lo más parecido a una formación política en la que desde hace pocos días milito, es un decir... la lista, por lo tanto, a la que presumiblemente votaré el próximo 21-D. Una lista de la que espero que conjugue los elementos progresistas del PSC -y de los que estamos un poquito a su izquierda-, un catalanismo asumible por los que no somos catalanistas, y dosis, importantes, masivas dosis de sentido común...
Me reencuentro, así, con Ramon Espadaler en circunstancias hace pocos meses imprevisibles, y que demuestran lo profundo del cataclismo que ha sacudido a Cataluña y a los catalanes, por la mala cabeza de algunos... hay quién descalifica la lista de Iceta justamente por la presencia de Espadaler: "¡Un democristiano...!", ayer mismo lo hacía Echenique: "¡Espadaler, que se oponía al matrimonio homosexual...!"
¿Pues sabéis una cosa... ? Yo también.... al matrimonio homo, y al hetero, a cualquier matrimonio civil... si tus creencias religiosas te impiden copular con otro ciudadano o ciudadana sin el visto bueno de tu Ser Superior, cásate por el rito que quieras, con el "Ave María" de Schubert o rompiendo un botijo... pero, y ahí lamento discrepar de mi admirado Napoleón, no sé que tienen que ver las afinidades sentimentales y/o sexuales con el Código Civil, que tiene que estar para otras cosas... y que conste que soy el primero en dar ejemplo, con veintiocho años de feliz unión con mi compañera sin más requisito que un acta notarial, y en fecha relativamente tardía... mis más recientes experiencias de bodorrios próximos, homos y heteros, han acabado como el Rosario de la Aurora, como acabó el mío, sin ir más lejos... al próximo que pretenda que le ayude a pagar un viaje a Thailandia para dos, le diré que haga un Verkami, como Artur Mas, y que me envíe el jamón pata negra cortadito y envasado al vacío, que ya me lo comeré yo tranquilamente en mi casa, sin tener que elegir corbata y sin pasar apuros para abrocharme el traje oscuro... y si te gustan los ritos, a Las Vegas, a que te case Elvis, o Chiquito de la Calzada, pobrecito mío... por ese lado, tranquilo, Ramon, cuentas con mi voto...
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Recuerdos de segunda mano...
Hay días en que te apetece contar cosas sólo por el gusto de contarlas...
Me han venido hoy a la memoria dos historias que me contaron a mí... las dos tienen un hilo común: son recuerdos de nuestra Guerra Civil, y digo nuestra porque ya llevamos algunas generaciones, y aún no conseguimos quitárnosla de la cabeza...
La primera sucedió en Boltaña, como cabía esperar, tratándose de mí... Abril de 1938; en una sola noche, el ejército de Franco rompe el frente republicano de Aragón, y sus tropas avanzan hacia Boltaña por la Guarguera; el Ejército Popular, en un intento de frenarlas, dinamita el puente medieval -que otros llaman "Romano"- de La Gorga; por cierto, no ha habido tiempo en todo el Franquismo y todo el "Régimen del 78" para reconstruirlo dignamente; ahí sigue con un tramo central que es un puente de campaña de origen inglés, toda una reliquia ya también, la chapuza provisional más duradera de la Historia.
Los dinamiteros no son muy expertos, o se pasan de entusiasmo -quizás entre ellos estaba mi tío Antonio, soldado en el polvorín de la ermita de San Sebastián-, y la explosión envía una nube de cascotes que dejan el pueblo hecho una pena... entre eso, y la natural prevención ante la llegada de tropas, mi familia se ha refugiado en la bodega; sabia medida... mi familia, como amablemente me recordaba hace poco un examigo en el feis, son "fachas", es decir, aguardan con esperanza la llegada de las tropas de Franco, pero tampoco hay que bajar la guardia... pronto oyen pasos en la calle, ir y venir de gente, que suponen soldados... piensan que los podrán identificar si vienen mojados, porque eso querrá decir que son Nacionales, y han vadeado el río... recordemos que estamos en Abril, y el Ara, en esos meses, suele bajar furo... de hecho, me cuentan que, aquel día, intentando cruzarlo a caballo, se ahogó un capitán de los Nacionales, dato que no he podido contrastar...
Mis tías, Concha y Guillermina, sobre los veinte años, se arman de valor y salen a echar un vistazo... ambas visten de luto riguroso, de esos lutos de entonces, por la reciente muerte de su abuela, mi bisabuela... se dan de bruces con un grupo de soldados: mojados; son de las Brigadas Navarras, gentes de buenas costumbres -salvo la de liarse a tiros con los enemigos del Rey, los Fueros y la Religión-, su virtud no corre ningún peligro... al verlas tan enlutadas, preguntan rápidamente...
"¿A quién os han matado los rojos...?"
"¡No, no, ha sido yaya... y se ha muerto ella sola...!" acierta a decir una de ellas...
La segunda se sitúa en Barcelona, en una pequeña población del Maresme: en un acto de terrorismo financiero, los Nacionales llevan mucho tiempo anunciando que, a su entrada, sólo reconocerán determinadas series de billetes de banco: eso ha creado un auténtico caos monetario en la zona republicana; los billetes "buenos" desaparecen de la circulación, porque los más realistas -que ven venir la victoria de Franco- los atesoran, y los billetes "malos" no se aceptan... de todas maneras, el ejército republicano ha pasado ya por el pueblo en plena retirada, y la gente, encerrada en sus casas -o en sus bodegas, si las tienen, como en Boltaña- espera la entrada de las tropas de Franco.
De repente, un ruido de hierros, un rechinar de cadenas, y una pequeña tanqueta italiana entra en la no menos pequeña plaza del pueblo... las Ansaldo son realmente la mínima expresión de un tanque, los soldados republicanos han aprendido a destruirlas echándoles por encima una manta empapada en gasolina y prendiéndole fuego... pero llevan un par de ametralladoras, y, mal que bien, han servido durante toda la guerra... en la Segunda mundial durarán lo que un caramelo en la puerta de un colegio...
Se para la tanqueta, se abre la escotilla, y aparece el rostro victorioso, pero no por ello menos receloso, de un oficial italiano... impecablemente uniformado, con su casco de cuero de tanquista... en una guerra de zarrapastrosos, los italianos daban siempre la nota de elegancia masculina... según contaba un amigo de mi familia, requeté durante la guerra, llevó una noche un parte a un oficial italiano, y, ante su sorpresa, descubrió que dormía en su chabola con una redecilla en el pelo, para proteger su peinado... el italiano mira, desafiante, las puertas y ventanas cerradas, esperando ver aparecer a alguien que, yo que sé, le rinda el pueblo, o algo así...
Se abre una de las puertas, y por ella asoma una anciana, a la que imagino no menos enlutada que mis tías, seguramente con una pañoleta en la cabeza, muy posiblemente con un mandil a cuadros, faldas hasta el suelo, alpargatas... lleva en su mano un fajo de dinero, se dirige, medio corriendo, a la tanqueta, se lo enseña al asombrado oficial, y le pregunta, ansiosa:
"Señor feixista, señor feixista... ¿Estos billetes, valen...?"
Me contaron estas historias personas que ya no están entre nosotros... yo os las paso, si os hacen sonreir, pasadlas vosotros también... historias mínimas, como mínimos somos nosotros, que quedarán flotando en la nada, entre el recuerdo colectivo de un gran drama, del que formaban también mínima parte, como contrapunto humano...
Me han venido hoy a la memoria dos historias que me contaron a mí... las dos tienen un hilo común: son recuerdos de nuestra Guerra Civil, y digo nuestra porque ya llevamos algunas generaciones, y aún no conseguimos quitárnosla de la cabeza...
La primera sucedió en Boltaña, como cabía esperar, tratándose de mí... Abril de 1938; en una sola noche, el ejército de Franco rompe el frente republicano de Aragón, y sus tropas avanzan hacia Boltaña por la Guarguera; el Ejército Popular, en un intento de frenarlas, dinamita el puente medieval -que otros llaman "Romano"- de La Gorga; por cierto, no ha habido tiempo en todo el Franquismo y todo el "Régimen del 78" para reconstruirlo dignamente; ahí sigue con un tramo central que es un puente de campaña de origen inglés, toda una reliquia ya también, la chapuza provisional más duradera de la Historia.
Los dinamiteros no son muy expertos, o se pasan de entusiasmo -quizás entre ellos estaba mi tío Antonio, soldado en el polvorín de la ermita de San Sebastián-, y la explosión envía una nube de cascotes que dejan el pueblo hecho una pena... entre eso, y la natural prevención ante la llegada de tropas, mi familia se ha refugiado en la bodega; sabia medida... mi familia, como amablemente me recordaba hace poco un examigo en el feis, son "fachas", es decir, aguardan con esperanza la llegada de las tropas de Franco, pero tampoco hay que bajar la guardia... pronto oyen pasos en la calle, ir y venir de gente, que suponen soldados... piensan que los podrán identificar si vienen mojados, porque eso querrá decir que son Nacionales, y han vadeado el río... recordemos que estamos en Abril, y el Ara, en esos meses, suele bajar furo... de hecho, me cuentan que, aquel día, intentando cruzarlo a caballo, se ahogó un capitán de los Nacionales, dato que no he podido contrastar...
Mis tías, Concha y Guillermina, sobre los veinte años, se arman de valor y salen a echar un vistazo... ambas visten de luto riguroso, de esos lutos de entonces, por la reciente muerte de su abuela, mi bisabuela... se dan de bruces con un grupo de soldados: mojados; son de las Brigadas Navarras, gentes de buenas costumbres -salvo la de liarse a tiros con los enemigos del Rey, los Fueros y la Religión-, su virtud no corre ningún peligro... al verlas tan enlutadas, preguntan rápidamente...
"¿A quién os han matado los rojos...?"
"¡No, no, ha sido yaya... y se ha muerto ella sola...!" acierta a decir una de ellas...
La segunda se sitúa en Barcelona, en una pequeña población del Maresme: en un acto de terrorismo financiero, los Nacionales llevan mucho tiempo anunciando que, a su entrada, sólo reconocerán determinadas series de billetes de banco: eso ha creado un auténtico caos monetario en la zona republicana; los billetes "buenos" desaparecen de la circulación, porque los más realistas -que ven venir la victoria de Franco- los atesoran, y los billetes "malos" no se aceptan... de todas maneras, el ejército republicano ha pasado ya por el pueblo en plena retirada, y la gente, encerrada en sus casas -o en sus bodegas, si las tienen, como en Boltaña- espera la entrada de las tropas de Franco.
De repente, un ruido de hierros, un rechinar de cadenas, y una pequeña tanqueta italiana entra en la no menos pequeña plaza del pueblo... las Ansaldo son realmente la mínima expresión de un tanque, los soldados republicanos han aprendido a destruirlas echándoles por encima una manta empapada en gasolina y prendiéndole fuego... pero llevan un par de ametralladoras, y, mal que bien, han servido durante toda la guerra... en la Segunda mundial durarán lo que un caramelo en la puerta de un colegio...
Se para la tanqueta, se abre la escotilla, y aparece el rostro victorioso, pero no por ello menos receloso, de un oficial italiano... impecablemente uniformado, con su casco de cuero de tanquista... en una guerra de zarrapastrosos, los italianos daban siempre la nota de elegancia masculina... según contaba un amigo de mi familia, requeté durante la guerra, llevó una noche un parte a un oficial italiano, y, ante su sorpresa, descubrió que dormía en su chabola con una redecilla en el pelo, para proteger su peinado... el italiano mira, desafiante, las puertas y ventanas cerradas, esperando ver aparecer a alguien que, yo que sé, le rinda el pueblo, o algo así...
Se abre una de las puertas, y por ella asoma una anciana, a la que imagino no menos enlutada que mis tías, seguramente con una pañoleta en la cabeza, muy posiblemente con un mandil a cuadros, faldas hasta el suelo, alpargatas... lleva en su mano un fajo de dinero, se dirige, medio corriendo, a la tanqueta, se lo enseña al asombrado oficial, y le pregunta, ansiosa:
"Señor feixista, señor feixista... ¿Estos billetes, valen...?"
Me contaron estas historias personas que ya no están entre nosotros... yo os las paso, si os hacen sonreir, pasadlas vosotros también... historias mínimas, como mínimos somos nosotros, que quedarán flotando en la nada, entre el recuerdo colectivo de un gran drama, del que formaban también mínima parte, como contrapunto humano...
miércoles, 18 de octubre de 2017
¡Taxi, taxi...!
Por circunstancias de la vida, leo las últimas páginas de una novela profundamente barcelonesa durante una breve estancia en Madrid...siempre viene bien una cierta distancia emocional para esas cosas...
No es ningún secreto mi preferencia por la obra de Carlos Zanón, no confundir con Carlos Ruiz Zafón, cuya obra no menosprecio, pero no sigo... esperaba su última novela, Taxi y, como cabía suponer, no me ha defraudado...
Me unen a Zanón afinidades digamos geográficas, y me separan años y experiencias: nos hemos movido por las mismas calles, con algo más de quince años de diferencia, ese microcosmos que tiene por eje la Avenida Virgen de Montserrat (ahora Mare de Déu de), ¡Jose, el prota, vivía en casa de sus padres en la Calle Arco Iris, cuántos, qué pocos la conoceremos...! Pero esos años de diferencia, y unas preferencias musicales muy distintas, nos sitúan en realidades paralelas... bueno, no tan paralelas... yo más bien en el primer Dylan, Paco Ibáñez y los cantautores de aquí, él en sus Clash, que escucho en éste momento, como homenaje a su "Sandinista!"... yo, que estuve a un paso de irme a Nicaragua, Sandinista de verdad, cooperante con AK en los momentos más duros de la "Contra"... también hay en su obra -y en ésta, con cierto protagonismo- referencias a la química recreativa que diezmó su generación, y de la cual me mantuve siempre al margen, dejando aparte cuatro porretes... pero nuestros pies han pisado la misma ciudad, la hemos amado, cada uno a su manera...
He ido leyendo criticas de su novela, sumamente elogiosas... como no podía ser de otra manera, todos hemos captado el evidente vínculo con la Odisea, descubriendo que, después de Homero -que igual ni siquiera existió-, poco más se ha escrito de nuevo sobre un personaje que afronta pruebas y más pruebas en un largo camino de vuelta a casa, aunque este Ulises no tenga malditas las ganas de volver a ver a su Penélope, folle mucho por el camino, Polifemo lo ponga a gusto -aunque él se vengue hundiéndole su cueva-, y su Telémaca con pecas solo se deja ver, lejana e improbable, al final...
Pero hay otro elemento en esta obra que salta a la vista de los iniciados: la atraviesa un profundo impulso pijoapartesco: Pijoaparte es el improbable apodo de un personaje de Juan Marsé, arquetipo del charnego desclasado que busca su lugar al sol en la sociedad -alta o media- catalana de Cataluña a través de una nativa, Pocahontas sin mazorcas ni pavos silvestres, pero sí con tortells de nata los domingos... esa pulsión que todos los charnegos de ley hemos sentido, en vano, vana como todas las fantasías, y que hoy tan bien ejemplariza ese diputado guapito de cara y de boquita de piñón, de tuit fácil, sueño húmedo de tantas jóvenes indepes, ninguna de las cuales osaría llevarlo a casa de su abuela, el día de Sant Esteve, a comer los canelones, por miedo a que se llevase las cucharillas de plata en el bolsillo de los tejanos de pitillo... Jose, que demuestra ser de buen diente en sus relaciones sentimentales -por llamarlas de alguna forma, aunque el él hasta lo más epidérmico tiene un hondo contenido sentimental- se rinde ante Llámamenat, su sueño de algo más allá, más allá de su realidad, y de ella le viene la más profunda decepción, esas decepciones que sólo pueden proporcionarnos las cosas que, por un momento nos han parecido al alcance, y luego se alejan... Zanón está inmerso en la tarea de dar continuidad a las obras detectivescas de Vázquez Montalbán; imaginaos con qué ganas estoy esperando ver el resultado de esa tarea, y creo -vamos, estoy seguro- que hay algunas cosas carvallescas en Jose... Carvalho, ese pijoaparte de manual...
Hay en la obra un cameo de Jesús, que, por momentos, recuerda al Jesús en el que todos estáis pensando. Y hay un momento terrible en que parece que una vena de la peor violencia, la que se ejerce sobre los inocentes, va a hacer su aparición... "¡No, otro "no llames a casa", no...!" casi gritas... pero la madre -Jose es un Ulises con madre, una madre de tupper, de esas que te amarran a la realidad- resuelve airosamente la situación, y respiras... ni siquiera Llámamenat se merece eso...
Tiene, por último, la novela uno de los finales más abiertos que recuerdo, uno de esos finales que están pidiendo a voces una continuación... una jugarreta del Destino ha roto el vínculo de Jose con su vida anterior: si Musil escribiese su obra ahora la llamaría "El Hombre sin Móvil", y lo dejamos, en dirección al Norte brumoso, en la compañía más sugerente -por la moza- e inquietante-por el mozo- que podamos imaginar, garantía de que sus problemas no sólo no han acabado, sino que acaban de empezar, y ya puedes apostar que nunca alcanzará ese reposo en las verdes praderas de la Bretagne... deja detrás cosas que, algún día, deberá resolver, una búsqueda que, sin duda, tendrá que afrontar, una madre de tupper... ¡porfa, Carlos, no nos dejes así...!
PD: el cabrón con pintas que hay en mí no puede desperdiciar la oportunidad de no pasarle una ni siquiera a Zanón: página 15: "apretando un poco demasiado el embrague": imposible; el Prius es automático... me lo confirma un taxista que conduce uno, un joven educado y leído; le recomiendo "Taxi"... si te he ganado otro "fan" -que seguro, si me hace caso- me perdonarás esta pequeña maldad...
No es ningún secreto mi preferencia por la obra de Carlos Zanón, no confundir con Carlos Ruiz Zafón, cuya obra no menosprecio, pero no sigo... esperaba su última novela, Taxi y, como cabía suponer, no me ha defraudado...
Me unen a Zanón afinidades digamos geográficas, y me separan años y experiencias: nos hemos movido por las mismas calles, con algo más de quince años de diferencia, ese microcosmos que tiene por eje la Avenida Virgen de Montserrat (ahora Mare de Déu de), ¡Jose, el prota, vivía en casa de sus padres en la Calle Arco Iris, cuántos, qué pocos la conoceremos...! Pero esos años de diferencia, y unas preferencias musicales muy distintas, nos sitúan en realidades paralelas... bueno, no tan paralelas... yo más bien en el primer Dylan, Paco Ibáñez y los cantautores de aquí, él en sus Clash, que escucho en éste momento, como homenaje a su "Sandinista!"... yo, que estuve a un paso de irme a Nicaragua, Sandinista de verdad, cooperante con AK en los momentos más duros de la "Contra"... también hay en su obra -y en ésta, con cierto protagonismo- referencias a la química recreativa que diezmó su generación, y de la cual me mantuve siempre al margen, dejando aparte cuatro porretes... pero nuestros pies han pisado la misma ciudad, la hemos amado, cada uno a su manera...
He ido leyendo criticas de su novela, sumamente elogiosas... como no podía ser de otra manera, todos hemos captado el evidente vínculo con la Odisea, descubriendo que, después de Homero -que igual ni siquiera existió-, poco más se ha escrito de nuevo sobre un personaje que afronta pruebas y más pruebas en un largo camino de vuelta a casa, aunque este Ulises no tenga malditas las ganas de volver a ver a su Penélope, folle mucho por el camino, Polifemo lo ponga a gusto -aunque él se vengue hundiéndole su cueva-, y su Telémaca con pecas solo se deja ver, lejana e improbable, al final...
Pero hay otro elemento en esta obra que salta a la vista de los iniciados: la atraviesa un profundo impulso pijoapartesco: Pijoaparte es el improbable apodo de un personaje de Juan Marsé, arquetipo del charnego desclasado que busca su lugar al sol en la sociedad -alta o media- catalana de Cataluña a través de una nativa, Pocahontas sin mazorcas ni pavos silvestres, pero sí con tortells de nata los domingos... esa pulsión que todos los charnegos de ley hemos sentido, en vano, vana como todas las fantasías, y que hoy tan bien ejemplariza ese diputado guapito de cara y de boquita de piñón, de tuit fácil, sueño húmedo de tantas jóvenes indepes, ninguna de las cuales osaría llevarlo a casa de su abuela, el día de Sant Esteve, a comer los canelones, por miedo a que se llevase las cucharillas de plata en el bolsillo de los tejanos de pitillo... Jose, que demuestra ser de buen diente en sus relaciones sentimentales -por llamarlas de alguna forma, aunque el él hasta lo más epidérmico tiene un hondo contenido sentimental- se rinde ante Llámamenat, su sueño de algo más allá, más allá de su realidad, y de ella le viene la más profunda decepción, esas decepciones que sólo pueden proporcionarnos las cosas que, por un momento nos han parecido al alcance, y luego se alejan... Zanón está inmerso en la tarea de dar continuidad a las obras detectivescas de Vázquez Montalbán; imaginaos con qué ganas estoy esperando ver el resultado de esa tarea, y creo -vamos, estoy seguro- que hay algunas cosas carvallescas en Jose... Carvalho, ese pijoaparte de manual...
Hay en la obra un cameo de Jesús, que, por momentos, recuerda al Jesús en el que todos estáis pensando. Y hay un momento terrible en que parece que una vena de la peor violencia, la que se ejerce sobre los inocentes, va a hacer su aparición... "¡No, otro "no llames a casa", no...!" casi gritas... pero la madre -Jose es un Ulises con madre, una madre de tupper, de esas que te amarran a la realidad- resuelve airosamente la situación, y respiras... ni siquiera Llámamenat se merece eso...
Tiene, por último, la novela uno de los finales más abiertos que recuerdo, uno de esos finales que están pidiendo a voces una continuación... una jugarreta del Destino ha roto el vínculo de Jose con su vida anterior: si Musil escribiese su obra ahora la llamaría "El Hombre sin Móvil", y lo dejamos, en dirección al Norte brumoso, en la compañía más sugerente -por la moza- e inquietante-por el mozo- que podamos imaginar, garantía de que sus problemas no sólo no han acabado, sino que acaban de empezar, y ya puedes apostar que nunca alcanzará ese reposo en las verdes praderas de la Bretagne... deja detrás cosas que, algún día, deberá resolver, una búsqueda que, sin duda, tendrá que afrontar, una madre de tupper... ¡porfa, Carlos, no nos dejes así...!
PD: el cabrón con pintas que hay en mí no puede desperdiciar la oportunidad de no pasarle una ni siquiera a Zanón: página 15: "apretando un poco demasiado el embrague": imposible; el Prius es automático... me lo confirma un taxista que conduce uno, un joven educado y leído; le recomiendo "Taxi"... si te he ganado otro "fan" -que seguro, si me hace caso- me perdonarás esta pequeña maldad...
jueves, 5 de octubre de 2017
Sindicalismo para esquiroles: ejemplos prácticos.
Cosas veredes, Sancho, que harán hablar las piedras... (apócrifa, atribuida a Don Quijote, quizás es de su cuñado)
Ha sido para mí motivo de honda satisfacción contemplar el espectáculo de mis excompañeros, funcionarios de la Generalitat de Catalunya, secundando como un solo hombre y una sola mujer, al igual que los heroicos proletarios bolcheviques de la Acería Putilov, ahora vendrá a hacer cien años, una jornada de huelga; si Isona Passola tuviese el temple de Eisenstein, y Lluis Llach el nervio y la furia de Shostakovich, ¡Qué hermosa obra de arte podrían legarnos, urdiendo tan épicos mimbres...!
Y la cosa es mucho más de admirar, porque, cuando yo formaba parte de él -y tampoco hace tantos años de eso- era un colectivo más bien comodón, manso, sufrido, pastueño... y me atribuyo una dosis de culpa, pues en el tiempo en que ejercí de representante sindical, encuadrado en el Sindicato de la Administración de la Generalitat, de Comisiones Obreras, es obvio que fracasé en mis vanos intentos de insuflar conciencia de clase y firmeza revolucionaria en sus corazones y sus mentes, por no mencionar otros órganos donde el vulgo sitúa habitualmente -sin ninguna base científica- dichos sentimientos.
Cuando, después de debatirlo en asambleas a las que solía asistir una fracción mínima de la plantilla, nos decidíamos a convocar una jornada de paro, a la hora del comienzo del horario laboral me constituía en piquete informativo unipersonal, en la puerta de mi Departament, con un fajo de papeles en la mano: era gracioso verme allí, de americana y corbata -no iba a disfrazarme de borroka para la ocasión; iba de diario-, intentando convencer a mis compañeros para que secundasen la jornada de "lucha"... una vez me pilló de esa guisa el Secretario General de la Confereración, José Luís López Bulla -también siempre correctamente vestido, por cierto- y se reía, considerándome "El piquete más elegante que había visto nunca"...
¿Eran efectivos mis esfuerzos...? escasamente... en una de esas ocasiones, poco antes de comenzar la jornada laboral, subí a dejar algo en mi mesa, y, ante mi sorpresa, descubrí que mis compañeros de trabajo se habían conjurado para llegar un cuarto de hora antes -cosa insólita, por cierto- para que, como uno me contó que se había dicho, "El Revi no se enfade..."... allí estaban, charlando y tomando café, sin atreverse a mirarme a los ojos... reconozco que es una de las pocas veces en mi vida en que perdí un poco los papeles, y les grite: "¡Ya que habéis venido para que no os descuenten el día, poneos a trabajar por lo menos, cabrones...!"... no me lo tomaron en cuenta y, en las siguientes elecciones sindicales, me votaron otra vez... y que conste que los sueldos que cobrábamos eran bajos, siempre por debajo de nuestras expectativas, por supuesto, aunque quizás no de nuestros merecimientos, pero no hasta el extremo de que una familia pudiese pasar hambre si, aquel mes, cobraba 29 en vez de 30 días... aunque también es cierto que cuando nos llegaba la nómina con el descuento a los cuatro rojos que habíamos parado, siempre te llevabas el susto... "¿C...., tanto cobro por día...?"
Pues bien; ha sido jubilarme yo -aunque ya hacía años que no ejercía- y esa alegre bandada de esquiroles que saltaban de pino en pino se ha transformado en manada de leones combativos, unidos tras sus sindicatos convocantes - alguno de los cuales ni tan solo me suena-, y han conseguido detener por un día la máquina de la Administración... cierto es, todo hay que decirlo, tras una jornada en que muchos de mis conciudadanos descubrieron, al igual que el joven Buda al abandonar el Palacio de sus padres, una de las crudas verdades de la vida; la policía pega... algunos ya lo sabíamos de antes, yo he visto pegar a policías de diversos regímenes y colores, y aún guardo el recuerdo de una carga de las CRS en las calles del republicano y democrático París que me puso los colgajillos en la garganta, pero, al parecer, para muchos felices mortales -felices hasta aquel día, por lo menos- el Domingo fue su Primera Comunión.
Tras mi asombro y mi admiración, viene mi reflexión... ¿Dónde fallábamos...? ¿En qué nos equivocábamos....? analizo, analizo, y llego a una conclusión, seguramente parcial y errónea... "Quizás, si les hubiésemos dicho que no les iban a descontar el día..."
miércoles, 4 de octubre de 2017
Monarquía Constitucional, para dummies
Más tranquilo mi feisbuck, después de la poda de amigos que me alteraban las coronarias, prosigo con mi verdadera vocación: instruir deleitando...
Del mismo director de "Francisco, el Papa que nos gusta a los ateos", algunos esperaban oir anoche a "Felipe, el Rey de España que gusta a republicanos e independentistas": craso error.
Ser Rey Constitucional es un chollo, no lo negaré; pero no deja de tener sus aspectos negativos: por ejemplo, no estimula nada, pero nada, la creatividad; debes ser repetitivo, predecible, moverte por carriles bien trazados... por eso los discursos de los reyes constitucionales suelen ser anodinos, auténticos coñazos, monumentos al gris.
Lo que hubiese creado una crisis institucional aún más profunda, si cabe, habría sido que, ayer, el rey se saliese de los argumentos y las posturas mantenidas, erre que erre, por el Gobierno de la Nación. Porque al rey, eso es obvio, no lo ha votado nadie, pero el Gobierno expresa una mayoría parlamentaria salida de las urnas. La única mayoría que fue posible. Otra cosa es que uno se pregunte por el por qué de tan curioso fenómeno, pero eso nos llevaría lejos...
¿Es el rey una marioneta...? ¿Es un muñeco de ventrílocuo...? Exactamente, no otra cosa.... la Constitución le añade unas cuantas competencias nominales, pero Dios le libre de intentar ejercerlas... en el Reino Unido, el Discurso anual de la Reina lo escribe el Primer Ministro -o los que le escriben el discurso al Primer Ministro-, todo el mundo lo sabe, nadie se llama a engaño... ella, luego, puede improvisar algo en las inauguraciones de exposiciones de flores, pero tampoco parece que se caliente demasiado los cascos. Ni falta que hace. En la Dinamarca del Norte, los que habéis visto "Borgen" ya sabéis lo que pinta el monarca...
¿Que la situación exigía un pronunciamiento más matizado...? No se me ocurre... a hacer eso, a intervenir un poquito más allá de la Constitución, a lo que tan aficionado era su bisabuelo Alfonso, se llamaba "borbonear": le costó el exilio. Malas lenguas afirman que su padre borboneó a Suárez; del resultado, el 23-F, nos acordamos todos... los que querían que el rey hablase, ayer quedaron satisfechos; hablar, habló. Pero dijo lo que dice el Gobierno, como no podía ser de otra manera... un Presidente de la República Española, con idénticas competencias constitucionales, hubiese dicho exactamente lo mismo. El Manuel Azaña de 1932, no me atrevo a afirmarlo: el de 1938, seguro...
Otra cosa es el tono... este hombre, forzoso es decirlo, no es la alegría de la huerta; no tiene un pelo de campechano... ayer su discurso fue deprimente; tenso, preocupado, no excesivamente seguro... exactamente como estoy yo, por otra parte... a ver si va a ser verdad eso de que está muy bien preparado; cuando, a tu alrededor, todos pierden la cabeza, y tú permaneces sereno, seguramente no has captado la auténtica gravedad de la situación...
Decía ayer un amigo que se había hecho el "Harakiri" en público. Dejando aparte la incorrección del término (se dice "seppuku"), no estoy de acuerdo: si tan bien preparado está, sabe perfectamente que su suerte está ligada, exclusivamente, a la Constitución de 1978; lo único que le separa de la cola del INEM es la vigencia de esa Constitución, y es normal que se obstine en defenderla: si vuelve a haber un consenso constitucional algún día, será en torno a alguna forma de República. Y, ni que decir tiene, yo votaré por ella. Lo cual no impide que, en el momento en que tantos y tantos lo ponen a parir, no considere justo escribir yo estas líneas, desde mi solidaridad hacia el que es, en última instancia, un hijo de familia disfuncional...
Del mismo director de "Francisco, el Papa que nos gusta a los ateos", algunos esperaban oir anoche a "Felipe, el Rey de España que gusta a republicanos e independentistas": craso error.
Ser Rey Constitucional es un chollo, no lo negaré; pero no deja de tener sus aspectos negativos: por ejemplo, no estimula nada, pero nada, la creatividad; debes ser repetitivo, predecible, moverte por carriles bien trazados... por eso los discursos de los reyes constitucionales suelen ser anodinos, auténticos coñazos, monumentos al gris.
Lo que hubiese creado una crisis institucional aún más profunda, si cabe, habría sido que, ayer, el rey se saliese de los argumentos y las posturas mantenidas, erre que erre, por el Gobierno de la Nación. Porque al rey, eso es obvio, no lo ha votado nadie, pero el Gobierno expresa una mayoría parlamentaria salida de las urnas. La única mayoría que fue posible. Otra cosa es que uno se pregunte por el por qué de tan curioso fenómeno, pero eso nos llevaría lejos...
¿Es el rey una marioneta...? ¿Es un muñeco de ventrílocuo...? Exactamente, no otra cosa.... la Constitución le añade unas cuantas competencias nominales, pero Dios le libre de intentar ejercerlas... en el Reino Unido, el Discurso anual de la Reina lo escribe el Primer Ministro -o los que le escriben el discurso al Primer Ministro-, todo el mundo lo sabe, nadie se llama a engaño... ella, luego, puede improvisar algo en las inauguraciones de exposiciones de flores, pero tampoco parece que se caliente demasiado los cascos. Ni falta que hace. En la Dinamarca del Norte, los que habéis visto "Borgen" ya sabéis lo que pinta el monarca...
¿Que la situación exigía un pronunciamiento más matizado...? No se me ocurre... a hacer eso, a intervenir un poquito más allá de la Constitución, a lo que tan aficionado era su bisabuelo Alfonso, se llamaba "borbonear": le costó el exilio. Malas lenguas afirman que su padre borboneó a Suárez; del resultado, el 23-F, nos acordamos todos... los que querían que el rey hablase, ayer quedaron satisfechos; hablar, habló. Pero dijo lo que dice el Gobierno, como no podía ser de otra manera... un Presidente de la República Española, con idénticas competencias constitucionales, hubiese dicho exactamente lo mismo. El Manuel Azaña de 1932, no me atrevo a afirmarlo: el de 1938, seguro...
Otra cosa es el tono... este hombre, forzoso es decirlo, no es la alegría de la huerta; no tiene un pelo de campechano... ayer su discurso fue deprimente; tenso, preocupado, no excesivamente seguro... exactamente como estoy yo, por otra parte... a ver si va a ser verdad eso de que está muy bien preparado; cuando, a tu alrededor, todos pierden la cabeza, y tú permaneces sereno, seguramente no has captado la auténtica gravedad de la situación...
Decía ayer un amigo que se había hecho el "Harakiri" en público. Dejando aparte la incorrección del término (se dice "seppuku"), no estoy de acuerdo: si tan bien preparado está, sabe perfectamente que su suerte está ligada, exclusivamente, a la Constitución de 1978; lo único que le separa de la cola del INEM es la vigencia de esa Constitución, y es normal que se obstine en defenderla: si vuelve a haber un consenso constitucional algún día, será en torno a alguna forma de República. Y, ni que decir tiene, yo votaré por ella. Lo cual no impide que, en el momento en que tantos y tantos lo ponen a parir, no considere justo escribir yo estas líneas, desde mi solidaridad hacia el que es, en última instancia, un hijo de familia disfuncional...
lunes, 2 de octubre de 2017
Hobbes para dummies...
Con las imágenes de descalabrados del 1 de Octubre bien frescas, unas breves reflexiones sobre el tema:
1:- Estado democrático no es aquel que no ejerce violencia física sobre vidas y haciendas de sus ciudadanos; eso sería una ONG, pongo por caso; Estado democrático es el que lo hace única y exclusivamente en forma legítima y proporcional. Y en exclusiva; en un Estado democrático, nadie puede tomarse la justicia por su mano: la justicia -violenta- la monopoliza el Estado; desde el vigilante de zona azul que manda a la grúa para que te retire el coche hasta el Jefe del Estado Mayor de la Defensa que envía los F-18 a bombardear Belgrado. Si lo haces tú, te la cargas...
2.- Legitimidad indica eso, que una ley o una orden judicial son precisas para poder ejercer la violencia: no basta con el libre albedrío o el sentido común de los agentes encargados de, eventualmente, aplicarla. Instrucciones escritas, por favor, siempre que sea posible.
3.- Proporcionalidad; siempre, siempre, proporcionalidad. Y no es fácil navegar en esas aguas... un policía te dice: "¡Circule!"; tú contestas: "¡Vale, vale, pero sin avasallar...!"; el policía te abre la cabeza de un porrazo: mal, no proporcional, tarjeta roja directa. Tú eres moro, llevas un cinturón de botes de coca-cola envueltos en albal, se lo enseñas al policía y gritas: "¡Allahú akbar!"; el policía te cose a tiros; proporcional, claveles en el capó del coche y, tú, ajo y agua...
4.- Defensa; siempre puedes alegar ante la Justicia la falta de proporcionalidad en la respuesta del policía. No lo tienes fácil porque, en éste caso, juega en su favor la presunción de inocencia, eres tú quien tiene que demostrar que se ha pasado... los videos de móvil, y no digamos ya las go-pro- están revolucionando mucho este campo... De todas maneras, si eres moro y te han cosido a tiros, no hay video que valga, chaval...
5.- Todo eso debe saberlo muy bien todo el que vive en un Estado, es decir, todo el mundo. También los que aspiran a montarse estado propio. Pero esos ya lo saben... ¿recordáis en Conseller Puig que salía en "Polònia" con un bate de béisbol..? Deseo que el herido de ayer no pierda su ojo, pero tengamos presente que el primer ojo caído en una calle de Barcelona en democracia fue por culpa de una pelota de los Mossos que, como suele suceder en estos casos, se disparó sola...
6.- Si algún día te toca vivir en un estado no democrático -no lo descartes a priori-, la cosa se agrava: pero, en esencia, sigue siendo lo mismo: te toca correr: en la foto de Paco Elvira, Facultat de Ciéncies Económiques de Barcelona, circa 1970, estoy yo, en la parte baja de la imagen, mirando hacia atrás, corriendo delante de los "grises". El que mandaba a los que mandaban a los que mandaban a aquella gente no había ganado ningunas elecciones, sino una guerra civil, aunque justo es decir que había arrasado en dos referendums, dos... Mucho indocumentado afirma que aún no ha muerto... si fuese verdad, no lo podrían afirmar, por lo menos impunemente... con todos los defectos de lo de ahora, la verdad, me quedo con el Régimen del 78. Hasta hoy, que ya es decir...
1:- Estado democrático no es aquel que no ejerce violencia física sobre vidas y haciendas de sus ciudadanos; eso sería una ONG, pongo por caso; Estado democrático es el que lo hace única y exclusivamente en forma legítima y proporcional. Y en exclusiva; en un Estado democrático, nadie puede tomarse la justicia por su mano: la justicia -violenta- la monopoliza el Estado; desde el vigilante de zona azul que manda a la grúa para que te retire el coche hasta el Jefe del Estado Mayor de la Defensa que envía los F-18 a bombardear Belgrado. Si lo haces tú, te la cargas...
2.- Legitimidad indica eso, que una ley o una orden judicial son precisas para poder ejercer la violencia: no basta con el libre albedrío o el sentido común de los agentes encargados de, eventualmente, aplicarla. Instrucciones escritas, por favor, siempre que sea posible.
3.- Proporcionalidad; siempre, siempre, proporcionalidad. Y no es fácil navegar en esas aguas... un policía te dice: "¡Circule!"; tú contestas: "¡Vale, vale, pero sin avasallar...!"; el policía te abre la cabeza de un porrazo: mal, no proporcional, tarjeta roja directa. Tú eres moro, llevas un cinturón de botes de coca-cola envueltos en albal, se lo enseñas al policía y gritas: "¡Allahú akbar!"; el policía te cose a tiros; proporcional, claveles en el capó del coche y, tú, ajo y agua...
4.- Defensa; siempre puedes alegar ante la Justicia la falta de proporcionalidad en la respuesta del policía. No lo tienes fácil porque, en éste caso, juega en su favor la presunción de inocencia, eres tú quien tiene que demostrar que se ha pasado... los videos de móvil, y no digamos ya las go-pro- están revolucionando mucho este campo... De todas maneras, si eres moro y te han cosido a tiros, no hay video que valga, chaval...
5.- Todo eso debe saberlo muy bien todo el que vive en un Estado, es decir, todo el mundo. También los que aspiran a montarse estado propio. Pero esos ya lo saben... ¿recordáis en Conseller Puig que salía en "Polònia" con un bate de béisbol..? Deseo que el herido de ayer no pierda su ojo, pero tengamos presente que el primer ojo caído en una calle de Barcelona en democracia fue por culpa de una pelota de los Mossos que, como suele suceder en estos casos, se disparó sola...
6.- Si algún día te toca vivir en un estado no democrático -no lo descartes a priori-, la cosa se agrava: pero, en esencia, sigue siendo lo mismo: te toca correr: en la foto de Paco Elvira, Facultat de Ciéncies Económiques de Barcelona, circa 1970, estoy yo, en la parte baja de la imagen, mirando hacia atrás, corriendo delante de los "grises". El que mandaba a los que mandaban a los que mandaban a aquella gente no había ganado ningunas elecciones, sino una guerra civil, aunque justo es decir que había arrasado en dos referendums, dos... Mucho indocumentado afirma que aún no ha muerto... si fuese verdad, no lo podrían afirmar, por lo menos impunemente... con todos los defectos de lo de ahora, la verdad, me quedo con el Régimen del 78. Hasta hoy, que ya es decir...
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