domingo, 19 de enero de 2020

Halvdan, el vikingo...

Acabando de llegar de Estambul, ayer, en Santa Sofia, me pareció rozar una presencia humana de más de once siglos atrás...




¡Hola, amigos...! Me llamo Halvdan, y soy vikingo... no, no llevo cuernos en el casco, ¡qué pesaos os ponéis con eso...! fue cosa de mi primo Vicky, que, de jovencito, tenía opiniones muy particulares sobre el vestuario... sí, algo rarillo era... yo llevo el reglamentario, de soldado romano... si, claro, del Imperio Romano de Oriente, del otro ya no queda ni el recuerdo, qué os voy a contar...

En principio, hacerme soldado romano me pareció un carrerón... ahora no estoy tan seguro... papá me recomendaba que me quedase en el Rus de Kiev, que habían fundado unos años atrás...  "Hazme caso -me decía-, esto de Rusia tiene futuro... lo de Bizancio, sí, tiene prestigio, pero lo veo como algo decadente, ¿no...?"... yo no le hice caso, y me apunté al Ejército del Emperador... la paga no estaba mal, y el uniforme... a la vista está, ¿a que me cae bien...? ¡Pues tendríais que ver a los catafractos, con sus caballos blindados, que meten miedo...! vale que allí no admiten a cualquiera, y menos a un guiri... tienes que tener varias generaciones de romano, o de bizantino... los vikingos, que somos muchos, vamos como de relleno, para hacer bulto... tenemos prestigio, eso sí, porque dicen que somos algo brutos... no han visto aún a los Almogávares, lo mejor de cada casa, unos auténticos animales...

Pero ahora la vida militar me está resultando bastante aburrida... de momento, no hay quién nos tosa, apenas si hay expediciones a los confines lejanos del Imperio, los bárbaros -¡jé, hasta yo los llamo así, y somos medio parientes!- no han digerido sus conquistas en el Oeste, aunque se habla muy bien de un tal Carlomagno, que parece que está controlando bastante la situación, y los moros, esos que cuentan que han invadido Hispania, aún nos quedan lejos... si lo pienso bien, me hubiese divertido más con mi primo Leif, el hijo de Erik, hermano de mamá... me ofreció irme con él a Hibernia y Britania... saqueos, botines y violaciones garantizadas... en su última carta me hablaba de una expedición que está preparando a no sé donde, algo así como la Tierra de las Viñas, al otro lado del Mar Grande, donde los hombres fuman en pipa y llevan plumas...

Pero, de momento, aquí sigo, y aún me quedan tres años de contrato... aburrido como una ostra... hoy, por ejemplo, me ha tocado guardia en Hagia Sofia... de lo peor... además, oficia el Patriarca... un pelmazo, os lo aseguro... no hay sermón que baje de la hora, y te duermes, es que te duermes... le llaman Crisóstomo, el Boca de Oro, yo creo que de cachondeo... además, habla un Griego pijo que no hay quien lo entienda... yo he aprendido el Griego de los soldados, claro,  palabrotas y bromas groseras... "¿Cuánto hacen monos más tetra...? ¡Penta...! ¡Por el proctos te la hinco...!... vamos, como para entender al Crisóstomo...  un día estaba yo al lado mismo del Emperador, un vejete simpático.... en pleno sermón, se quedó roque... teníamos órdenes de, cuando eso pasaba, toser discretamente, y así lo hice.. se despertó, me miró, sonriendo, y me dijo "Qué coñazo, ¿verdad, chico...?"

La cosa se anima un poco cuando asiste la emperatriz... ya está vieja, tiene que andar por los treinta, pero se nota que, de jovencita, debía estar bastante bien... un poco guarrilla, además, los viejos de la guardia cuentan y no acaban... lo que más le gustaba era bajar al paddock del hipódromo, a ver a los aurigas.. claro que el asunto le tiraba, le venía de familia, su padre era el encargado de los leones en el circo, mundo del espectáculo... pero es que ella se llevaba por delante todo lo que se meneaba, igual le daba que fueran azules o verdes, los dos bandos irreconciliables, ella, decía, estaba por encima de esos partidismos, una centrista, vamos...

Pero hoy no está, debe tener auriga nuevo, y la misa está durando lo que no está escrito... yo me hice cristiano, claro, si quieres llegar a cabo no hay otro remedio, pero, la verdad, a mí, si no hay sacrificios humanos, las misas me aburren... me contaba mi abuelo qué risas, cuando le sacaban a un tío los pulmones por la espalda, para dejar contento a Odín... digo yo que las viejas religiones sí entendían las auténticas necesidades de los hombres... esto del Cristianismo, la verdad, lo veo como algo soso, y un punto tétrico, mira esos mosaicos, tan serios, ese que me mira desde ahí arriba asusta un poco, ¿no...? tiene pinta como de funcionario, nada que ver con Thor, tan majete, tan musculado, con su martillo... y encima, parece que me mire de reojo...



Aquí estoy, apoyado en la barandilla de la galería superior, haciendo como que vigilo... y claro que vigilo, que no venga el sargento Teodosio, un mal bicho, que me la tiene jurada... anteayer me metió la segunda imaginaria arrestada, por llevar mal atadas las cintas de la sandalia, el muy cabrón, cómo se fija en esos detalles... lo veo al otro lado de la galería, puedo relajarme un poco... saco mi daga, voy a escribir sobre la balaustrada... "El sargento Teodoro es..." ¡vaya, ahora no me acuerdo de con qué runa se escribe "gilipollas"...! venga, pondré otra cosa,  ¡Venga...! ahora firmo: "H, A, L,V, D, A, N..." el día del Mañana, cuando los restauradores lo vean, van a alucinar, seguro...


martes, 17 de septiembre de 2019

Pasaje a la India

Ahora sí que parece que nos vamos...




Yendo todo bien, mañana, a estas horas, vía Amsterdam, estaremos ya camino de la India: un viaje relativamente inesperado: no figuraba entre mis destinos favoritos, ni entre los de Blanca, aunque es mucho menos selectiva que yo, iría a todas partes, ni coincidía en nada con mis preferencias habituales -países limpitos y ordenados- y lo elegí, curiosamente, yo, por una especie de sentimiento de justicia: no tenía sentido no conocer, teniendo la posibilidad, el segundo país más poblado de la Tierra -pronto adelantará a China que, con su política de restricción de la natalidad conejil, se han pasado de frenada- , uno de los de más rápido crecimiento económico -muchos años por encima del 7%, poca broma-, que parece que ha superado los clichés de hambrunas periódicas -exporta alimentos-, aunque un aterrador porcentaje de su población siga por muy debajo del umbral de la pobreza, e incluso se ha permitido, hace pocos días, el lujazo de perder el contacto con su primera sonda lunar, y era una pena ver el centro de control de su NASA india, las señoras con sari, los caballeros con chalequito de mercadillo, llorando a moco tendido ante una desgracia tecnológica que pocos países están en condiciones de padecer.

No hay muchos indios en Barcelona, más bien diría que hay pocos, mientras que sus vecinos y archienemigos pakistaníes parece que se han venido todos, a regentar colmados 24/365 y a subir a las casas de expectantes señoras mal atendidas pesadas bombonas de butano... mis primeros indios .y, durante muchos años, los únicos- eran los propietarios de una tienda en plena Vía Laietana, de material electrónico y relojes, de la que he sido cliente regular, y aún visito de vez en cuando: el jóven -es un decir- es un chico de mi edad, moreno pero nada exótico, que habla Castellano y Catalán con absoluta fluidez, pero le acompañaba -hace tiempo que no lo veo, me temo lo peor- su padre, supongo, un señor mayor, de canoso bigote rematado en punta, silencioso, que todas las mañanas, antes de abrir, regaba el suelo de la tienda con el contenido de una pequeña vasija de cobre: muy poco riego para ser cuestión higiénica, más bien me parecía una "Puja", un acto religioso destinado a mantener fuera los malos espíritus, o los descuideros, o, simplemente, a implorar la protección divina -tienen donde escoger- para la cuenta de resultados del negocio, a saber... la tienda, como os digo, sigue ahí, ha sobrevivido a los astronómicos incrementos de alquileres comerciales en el centro de Barcelona, de donde se deduce que la "Puja" ha resultado tremendamente efectiva: de todas maneras, y hace ya muchos años, abrieron una segunda línea de negocio, y ahora los relojes Casio y las chorradicas para ordenadores comparten escaparates con la variadísima imaginería religiosa hindú, que gana por goleada a la nuestra -que tampoco es manca-, y entre la que destaca ese dios con cabeza de simpático elefantito que, por lo que me dicen, surte efectos parecidos al gato de la patita de chinos y japos o, si a eso vamos, a nuestro San Pancracio...

Eso es lo que espero encontrar en la India, un cruce desconcertante entre una Economía donde las Tecnologías de la Información y la Comunicación ocupan a una parte importante de su fuerza de trabajo -instruídos, anglófonos, que copan los centros de investigación científicos en los Estados Unidos, no hay más que ver al Rajesh de "The big bang theory", mi serie de cabecera- pero donde el estiércol de vaca sigue siendo la principal fuente de energía en las zonas rurales; esa mezcla de tradición e innovación, corregida y aumentada hasta el extremo, que tanto me llamó la atención en Japón... porque claro que también se da aquí, y un sevillano puede trabajar en el diseño del Airbus y, en Semana Santa, hacer de costalero en un "Paso", pero estamos hablando de una tradición a años luz de la que, por así decirlo, hemos "mamado"...

De todas maneras, y aunque es difícil desprenderse de los que llevas leído -y de los videos que llevas vistos en youtube-, intento ir sin demasiados prejuicios, aunque cargue en mi equipaje con un agorero desinfectante de manos, probióticos y suero en polvo, porque, si algo debe ser un viaje, es un ejercicio de apertura mental, un viaje interior mediante el cual metabolizas el nuevo y desconocido exterior que te rodea y que, si no te hace más sabio, por lo menos sí más "enterao"... un poco de olor a mierda no te va a estropear el placer de contemplar algunas de las obras de arte más bellas que ha sabido dejar tras de sí la Humanidad que nos ha precedido, y si pillas una diarrea, pues bueno, la última la pillé en Cap Breton, en plena Costa Vasca francesa, a pocos kilómetros de donde se reunía el G7,  así que...

domingo, 15 de septiembre de 2019

De idiosincrasias raciales...

Finalizada la hercúlea tarea de leer la última novela de Domingo Villar, " El último barco"...


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..y no porque la novela sea de difícil, lectura, todo lo contrario, sino por su volumen físico, más de 700 páginas, jugando en la categoría de cosas como "Guerra y Paz"... probad a mantener un libro así con los brazos extendidos, mientras estás tumbado tomando el sol en la Gorga, ya me diréis...

Las nuevas aventuras del inspector Leo Caldas, adscrito a la comisaría de Vigo, nos enganchan desde el primer momento, hasta llegar al último giro argumental que -como todos los giros argumentales- no deja de resultar un punto forzado, pero, bien mirado,  así es la vida, nada que objetar, buena novela, leedla... pero, al igual que en sus obras anteriores, junto al Sherlock galaico juega un papel destacado su Watson aragonés, Estévez, caracterizado por ser -¿lo podríais imaginar?- bruto, pero noble...

Estando donde estoy, comprenderéis que ande uno hasta el pirulo de la boina de estereotipos étnicos, habida cuenta de que, a lo largo de la vida, ha conocido uno canarios nerviosos, andaluces sosos -uno de los tíos más sosos que he conocido es andaluz, no daré nombres...-, madrileños emprendedores, catalanes con alma de nardo, vascos pusilánimes y frugales, sorianos pródigos.... bueno, eso último, la verdad es que no, pero seguro que deben existir... ese prototipo aragonés "brutico, pero noble", sacaba de sus casillas a mi maestro, don Sebastián Martín-Retortillo... "¡cuando lo que nos ha caracterizado a los aragoneses ha sido siempre nuestra finura jurídica!" me decía a mí, que soy mestizo, él, de padre salmantino...

Dicho esto, y, partiendo de la base de que, bien mirado mi carácter puede aproximarse bastante más al del galaico Caldas que al del aragonés Estévez -por cierto, ¡qué apellido tan poco aragonés, y tan gallego...!- reflexiono sobre el asunto, y me vienen a la memoria historias vividas que, una vez más, y dicho en Gallego, vendrían a confirmar que, haberlas, hailas...

Recorría yo las tierras de Monforte de Lemos, en una campaña de promoción cooperativa, con la intención de explicar a los labradores y ganaderos las ventajas de la asociación: iba conmigo un compañero zaragozano, no excesivamente alejado del tópico, es este caso... nos dirigíamos a un pequeño grupo de ganaderos de una aldea cuando mi amigo, apuntando teatralmente a uno de los asistentes, le largó: "Por ejemplo, ¿usted, cuantas vacas tiene...?"

La reacción del paisano fue similar a la que habría experimentado si le hubiesen preguntado con cuantas señoras había puesto los cuernos -hablando de vacas- a su señora, y con cuantos señores se los había puesto ella a él: enrojeció hasta la raíz del abundante cabello, y comenzó a balbucear... "Eso depende muito, algunas casas teñen oito, outras doce..."

"¿Usted, usted, cuántas tiene usted...?" insistia mi compañero, insensible a los codazos que le estaba dando yo en pleno hígado...

"Unos años se teñen más, outros, menos, según..."

"¿Hoy, por ejemplo hoy, cuántas tiene...?" insistía el imprudente, mientras yo intentaba esconderme debajo de la mesa...

"¿Falamos de vacas...? ¿falamos tambén de terneras...? .¿el toro...?" se defendía, ya contra las cuerdas el paisano, ante el silencio horrorizado de sus vecinos, que temían que, luego, les tocase el turno a ellos...

Vamos, que no hubo manera... me costó Dios y ayuda levantar un poco el tono de la sesión y poder salir de allí con cierta dignidad... de todas maneras, creo que el resultado hubiese sido el mismo en cualquier territorio de nuestro mundo rural, con la no pequeña diferencia de que, en algunos sitios, lo hubiesen mandado a tomar por donde rezuman los cántaros, y allí el episodio se desarrolló con una exquisita cortesía...

Aún traumatizados por la experiencia, nos dirigíamos a otro pueblo de la comarca, cuando recogimos a dos chicas que hacían "auto-stop": resultaron ser dos enfermeras del Clínico de Barcelona, una de ellas gallega, la otra ni más ni menos que de Monzón, lo que son las cosas... empezamos a hablar y, como no podía ser menos, salió el tema: no era posible arrancar a un gallego una respuesta concreta, decía mi mosqueado amigo: prejuicios, estereotipos, historias antiguas, respondía la gallega... "¡Tú no te das cuenta, pero es verdad!", remachaba el clavo la de Monzón, yo dudaba...

Estábamos entrando ya en el pueblo de destino... fue nuestra pasajera gallega la que se dirigió a un paisano, en la puerta de un bar... "Por favor, ¿por dónde se va al Sindicato...?"

"¡Oh, estará cerrado...!" fue la respuesta del ciudadano...

No pudimos evitarlo; ante su perplejidad, soltamos los cuatro una sonora carcajada...








martes, 30 de julio de 2019

¡Ya tenemos visados...!

Mis muy especiales relaciones con el papeleo burocrático...









Puede resultar sorprendente que una persona como yo, que ha sido funcionario toda su vida, odie profundamente cualquier tipo de trámite burocrático: entendámonos: los trámites por escrito y, muy especialmente, los on-line: si se trata de hablar, hasta ahora no he tenido grandes problemas de relación personal, siempre hay alguna posibilidad de ponerse de acuerdo, y si es que no, encima me convencen... pero esas interacciones impersonales con un formulario me ponen muy, muy nervioso, hasta el punto de que mi cardiólogo debería prohibírmelas, y no sabe el hombre lo agadecido que le quedaría.

Y no lo achaco a la profunda irracionalidad de algunas de las preguntas, no: el problema, bien lo sé, está en mí: hay algo que me repugna profundamente en las preguntas binarias, en las respuestas limitadas a tres o cuatro posibilidades cerradas; a pocas cosas en mi vida he podido contestar con un"sí" o un "no" rotundos, y muchas veces después -y cuando digo después pueden ser segundos después- me he arrepentido; no soy binario, lo siento, me gusta el matiz, el "si, pero...", el "aunque, bien mirado...", y así no se va a ningún sitio con un formulario delante; bien a mi pesar lo he comprobado, la de veces que he tenido que corregir, tachar o, mejor aún, romper el formulario y pedir uno nuevo.... creo que mi record está en un avión de Lufthansa, en vuelo hacia Nueva York; agoté todos los formularios en Castellano para la autorización de entrada en los Estados Unidos -la famosa ASTA-, y tuve que acabar rellenando uno en Alemán; y eso que me contuve ante la famosa pregunta sobre si era mi intención asesinar al Presidente de los Estados Unidos: en aquel entonces acababa de llegar a la Presidencia mi querido Barak Obama, y estuve valorando contestar: "A éste, justamente, no...", hasta que recapacité sobre el presumiblemente limitado sentido del humor de los funcionarios de Emigración que, además, deben ser republicanos de colmillo retorcido.

Por eso, el espacio Schengen me ha hecho un hombre... poder recorrer casi toda Europa con el mismo DNI con que te identificas como cliente de Caprabo, sin tener que escribir ni una línea en ningún jodido formulario, ni soportar la mirada inquisidora de ningún servidor público suspicaz es un placer que no podéis entender los que no habéis vivido la humillación de ver a un gendarme revolviendo tus escasas pertenencias a la recherche no de drogas ni de armas, sino de chorizo... recuerdo con qué satisfacción saltaba el verano pasado de Alemania a Suiza y de Suiza a Alemania sin recibir las ráfagas de MG42 que se llevaba el pobre Steve McQuinn por hacer exactamente los mismo en "La gran evasión"... pero, claro, no todo el Mundo es tan asequible, y aún quedan países que, como ciertas discotecas, tienen la "puerta dura", y suerte que no te preguntan, a la hora de entrar en ellos, si llevas calcetines blancos...

Hace días superé con un éxito inesperado el trámite de petición de visado para nuestro próximo viaje a la India: hay que decir, en su favor, que el procedimiento on-line está bastante bien diseñado -se nota que la programación informática, junto con la incineración de cadáveres, figura entre las mayores habilidades de su población- y no es menos cierto que la pregunta clave, por activa y por pasiva, era "¿Es usted pakistaní?", una de las pocas cosas a las que puedo responder, creo, con un rotundo "no", especialmente porque, en el momento de mi concepción, aún no había llegado a nuestros hogares el gas butano.

Sin embargo, pese a que las respuestas no ofrecían especial dificultad, no dejaba de sorprenderme el interés por los nombres de mis padres y su lugar de nacimiento, ni que, en el caso de mi padre, no me dejasen escribir la "ñ" de Boltaña, diciendo que no era un caracter alfabético, vaya cojones tienen, con el alfabeto que gastan ellos... también preguntaban si tenía yo alguna característica física especial, cosa que me hizo dudar algunos momentos... ¿tendría sentido añadir "Singularmente apuesto", con la intención de impresionar favorablemente a alguna estrella -femenina- de Bollywood...?, lo dejé correr, con un soso "none", y agradecí que hubiesen omitido una de las más problemáticas: "Tamaño del Lingam"

Llegando a un punto, mentí como un bellaco: "Pertenencia a organizaciones militares o paramilitares".... en un país de orgullosos lanceros bengalíes, fieros gurkhas, insurrectos cipayos... me pareció fuera de lugar alardear de mi modesta condición de cabo de ordenadores en la Jefatura de Automovilismo de la Quinta Región Militar; otro "none", aún a riesgo de que descubriesen mi superchería... ¿cuál podría ser el castigo, obligarme a hacer la "mili" allí...? poco probable...

El género, afortunadamente, no me creó grandes problemas: se abría un desplegable con tres opciones: Masculino, femenino y transgénero. Me sorprendió que, en éste último caso, no hubiese una nueva pregunta, mejor dicho, dos: "género originario" y "género actual", o incluso una tercera_ "¿Tiene previsto nuevo/os cambio/s de género...?" Tanta curiosidad para unas cosas, y tan pocas para otras: ni soy mujer, ni transgénero, por exclusión debo ver varón: pues eso, "male"...

No creáis, mis dudas crecían incluso ante las preguntas presumiblemente más inocentes: "Estado civil"... ¿Qué contestar, si creo que los tengo todos...? Nacido soltero, contraje Matrimonio ante la Santa Madre Iglesia, me divorcié -no una, sino dos veces, de la misma persona, caso poco frecuente-, recuperando mi soltería a los ojos de los Hombres -pero no a los de Dios-, el desgraciado fallecimiento de mi ex-esposa me transformó en viudo ante los ojos de Dios -pero no ante los de los Hombres-, y llevo más de treinta años de feliz convivencia con una señora sin más requisito burocrático que un acta notarial, bastante reciente... en éste caso agradecí que la respuesta fuese binaria: también se abría un desplegable: "single" o "married": "married" no estoy, luego "single"... temía que se abriese un nuevo desplegable: "¿Single pakistaní? si/no", pero no... siguiente pregunta...

Venía luego la página de las preguntas francamente incómodas; procesado por crímenes, tráfico de drogas, de armas, pederastia, trata de blancas... las instrucciones de la agencia de viajes decian: "Contestad "no" a todas"... gracias por el consejo, especialmente porque, según el formulario "Si la respuesta es "si", dé detalles..." ¿Detalles de qué drogas pasaba, cuántas armas y de qué calibre, edad de las "blancas" comercializadas...? ¿Puede hablarse de "trata de blancas" en un país donde muchas de las potenciales víctimas no lo son...? repasé mis muchas y variadas culpas, ninguna de ellas figuraba en el cuestionario, "no" a todas, y adelante...

Así, entre dudas y sudores, completé el cuestionario, lo envié, y ví con honda satisfacción como, al cabo de pocas horas, recibía un e-mail comunicándome que mi visado estaba "granted", es decir, concedido... sinceramente, esperaba que tardasen un poco más, que los Servicios Secretos abriesen un expediente, examinasen con detenimiento mis respuestas, las comprobasen, y emitiesen un detallado informe... "Ha mentido, llegó a cabo, pero, bueno, ya no está ni en la Reserva... y, definitivamente, no es pakistaní... por diez días, poco mal puede hacer... que pase...": dudo que les diese tiempo... sólo me resta agradecerles que accedan a compartir conmigo su curry y me dejen disfrutar de las maravillas de su país; Namaste, chatos...


viernes, 28 de junio de 2019

Cuestiones iuscivilistas en materia de obras publicas hidráulicas

Prometí a un amigo que le contaría una historia directamente relacionada con el Notariado... ahí va...



Corrían los años cuarenta del pasado siglo... un vecino y buen amigo de mis padres, acabada su carrera de ingeniero, había encontrado trabajo en unas obras hidráulicas en uno de nuestros ríos pirenáicos... llegaba una mañana a su despacho, cuando, visiblemente alterado, le cortó el paso el capataz... "¡Don Ramón, Pepe y Manolo están en el cuartelillo, los acusan de haber agredido al Señor Notario!"

Las obras públicas, en aquellos tiempos intensivos en mano de obra, movían un gran número de trabajadores, procedentes de todos los rincones de España... muchos de ellos, antiguos combatientes republicanos, procedentes de los batallones de trabajo forzoso, todos o casi todos desarraigados... Pepe y Manolo, amigos y compañeros de fatigas, compartían el "chabolo", el mínimo espacio de la gran nave colectiva, donde mantas colgando de cuerdas, cartones y tablones descartados de la obra, ofrecían un mínimo de intimidad.

Pepe, con muchos esfuerzos, ahorrando de sus magros jornales, había conseguido traerse a su mujer, María, que compartía así con ellos el chabolo: eso abrió una nueva ventana de oportunidad a Manolo... "Digo yo, que ya que María te hace la comida, podría hacerme también la mía, ¿no...?" "Bien mirado, si lava y cose tu ropa, podría también yo dejarle un par de cosillas, ¿verdad...?"

Y lo que tenía que pasar, pasó: una tarde, al salir antes de su turno, sorprendió Pepe en la cama a María y Manolo, sumamente entretenidos... no, no temáis, no vamos a hablar de brutales crímenes machistas, estamos entre gente sensata y práctica: los dos amigos resolvieron el tema delante de una copita de orujo... "No, si yo lo entiendo, Manolo... tú, aquí solo... y, vamos, si María no tiene impedimento -que, por la dedicación que ponía en el asunto, me parece que no lo va a tener...- por mí no va a quedar... pero hay un asunto... casi vergüenza me da mencionarlo... hay unos gastos... la comida de María... algo de ropa, de vez en cuando..."

- "No hace falta más, querido amigo: tienes toda la razón: si vamos a compartir a nuestra -¿me permites que la llame así?- María, los gastos a medias. O al cincuenta por ciento, como tú quieras... pero -y ahora me vas a perdonar tú a mí-, si no es molestia, me gustaría dejar las cosas claras, hacer papeles, vamos, porque el marido eres tú, y puedes cambiar de opinión, puede haber malentendidos..."

- "Estoy de acuerdo... ahora mismo vamos a ver al notario, y arreglamos esto..."

Cuando el notario escuchó las pretensiones de los dos amigos, su presión arterial se puso en máximos históricos... "¿Pretenden ustedes elevar a escritura pública el reparto de aquí la señora de usted...? ¿Pero qué se han creído ustedes....? ¡¡Salvajes, que son unos salvajes, fuera de mi despacho...!!"

¿Salvajes, aquel par de prototipos del hombre racional y respetuoso del Derecho...? No les sentó nada bien... del primer guantazo, el fedatario público salió volando por encima de su escritorio Renacimiento, y acabó sentado en su sillón de cuero repujado con falsos escudos nobiliarios, con los morros en estado lamentable... y así fueron a parar Pepe y Manolo al cuartelillo de la Guardia Civil donde, conociendo los usos de la época, seguramente los morros del notario serían cumplidamente vengados...

Muerto de risa, aseguraba el narrador que no llegó la sangre al rio -salvo la de los tres morros implicados-, y, seguramente, pudieron seguir, Pepe, Manolo y María, con su innovador mènage a trois o, como dicen los ornitólogos, trío poliándrico... no otra cosa les deseo, en premio  a su probada fé en la amistad y respeto hacia las convenciones jurídicas, aunque tuviesen que regir sus relaciones por un mero acuerdo de voluntades, que, entre varones que se visten por los pies, -y damas que se visten por donde quieren- hay más que suficiente, ¿no...?

viernes, 22 de marzo de 2019

Floridablanca, asuntos de familia...

Hoy escribía sobre los jesuitas y, claro, he tenido que recordar al Conde de Floridablanca...




Mi abuelo materno, Don Julio Delgado Torres, además de artista -escultor y fotógrafo- fue, durante toda su vida, probo empleado de banca: en aquella época, de un director de banco te podías fiar, no imagino a mi abuelo intentando vender unas preferentes a ningún ancianito; por eso tiendo a darle crédito cuando afirmaba que estábamos emparentados con Don José Moñino y Redondo, primer Conde de Floridablanca. Por vía indirecta, claro, porque Don José no dejó hijos conocidos... si contempláis el retrato de Goya y esta foto de mi abuelo, un cierto aire si se dan, ¿verdad...?



Uno no elige a sus antepasados: Blanca tiene entre los suyos al Ministro de Educación más reaccionario que ha padecido España, que ya es decir... de hecho, tampoco eliges a sus descendientes, ni casi nada... pero lo de Floridablanca, la verdad, me hacía ilusión, porque es un señor que, en líneas generales, me cae muy bien.

Y no porque expulsase de España a los Jesuitas, ni porque estuviese malmetiendo ante el Papa de Roma hasta que logró la disolución de la Compañía, no... a mí los Jesuitas siempre me han merecido un respeto: porque los inventó un vasco, y quiero mucho a los vascos; porque les dieron bien dado a los Protestantes, no hay más que ver lo que hicieron en Praga; porque son elitistas -yo, también, los tontos cada día me dan más repelús- ... Las historias sobre aficiones hacia las partes de tiernos alumnos no son exclusivas de ellos, ni de lejos... además, llegaron al Japón -les alabo el gusto- y, al parecer, les enseñaron a hacer el tempura... Floridablanca me cae bien porque, de entrada, fue un funcionario toda su vida, y fiel servidos del Estado, ascendiendo por sus méritos; fue un ilustrado, avanzado para su tiempo, metió mano dura a los más reaccionarios, se preocupó por las carreteras y, cosa más curiosa, como Presidente de la Junta Suprema Central, fue el primer Jefe del Estado Español que no era rey o regente, algo así como un Protopresidente de la República, cuando el impresentable de Fernando Séptimo andaba entre escondido y secuestrado en Francia... ostentando tal cargo murió, y con esos honores fue sepultado en la Catedral de Sevilla...sólo me hace duelo que no se entendiese con el Partido Aragonés de Aranda, con tan buenas relaciones que ha habido siempre entre Murcia y Aragón...

No mantenemos ningún contacto con el actual Conde de Floridablanca, pero hace ya años leí en la prensa una entrevista que le hacían: al parecer, era el creador de "Pocoyó", un muñequito héroe de historias infantiles que, la verdad, se me había pasado por alto, porque Pablo ya entró a saco en la era de Pepa Pig y la Pawn Patrol: pero lo de "Pocoyó" era una máquina de hacer euros, y el Conde alardeaba de su éxito empresarial, en el Mundo de la Libre Empresa, cantando las excelencias del Capitalismo, loando el esfuerzo personal del Emprendedor, y tirándoles unas cuantas puyas a los desdichados que todo lo confiaban al Estado del Bienestar... nada nuevo, vamos, lo que viene a ser un liberal, o un neocon, como queráis, vaya por Dios...

Ahora he actualizado esa información: al parecer, el Señor Conde no había creado el muñequito, más bien la empresa titular de los derechos sobre él: otro empresario más emprendedor que él le ha hecho -dice- una pirula, le ha desposeído de sus acciones, y está en la ruina, sin "Pocoyó", gastándose lo que no tiene en abogados, pleiteando a diestro y siniestro, y -dice también- "viviendo de la caridad"...

Bueno, pues el Capitalismo es lo que tiene, primo... si vivieses de la PIRMI, nadie vendría a robártela... y conste que no es que me alegre... eso sí: si la cosa aprieta y te tienes que vender el título, no lo pongas en Wallapop: me llamas discretamente, y trataremos de arreglarlo, que algunos ahorrillos tengo, y no te negaré que me haría ilusión ser Conde... sobre todo, para que no saliese de la familia, a ver si me entiendes...




miércoles, 20 de marzo de 2019

"Mis labios están sellados..."


Envié ayer un mensaje por Facebook bastante críptico, y prometí ampliar la información... 





Como recordáis, era una panorámica de Barcelona tomada desde un edificio bastante alto, inequívocamente un hospital o clínica, porque en su patio se veía un amplio espacio de parking reservado a ambulancias... muchos os preguntaríais: "Y, ahora, ¿qué le pasa a ese desdichado...?": pues ahí va la respuesta...

Desde hace bastante tiempo, venía notando una cierta disfonía, es decir, me cambiaba la voz, fenómeno que no se producía desde que tenía, más o menos, doce años... y no precisamente hacia un vozarrón viril y heteropatriarcal, de aguardentoso sargento chusquero de La Legíón, que, en el fondo, me hubiese gustado, sino hacia tonillos ligeramente aflautados y de capón, que poco añadían a mi autoestima... como sabéis -o deberíais saber, de hoy no pasa- una "afonía persistente" es uno de los síntomas a tener en cuenta en la lucha contra el Puto Cangrejo -que sigue atacando sin piedad a familiares y conocidos-, o sea que la cosa podía ser seria... "persistente" es uno de esos "conceptos jurídicos indeterminados" que te enseñan a odiar o amar en la Facultad de Derecho: ¿diez días? ¿mes y medio? ¿seis meses...?

Cuando ya había superado con creces esa cota prudencial, me decidí a hacer lo más sensato: visitar a un ororrinolaringólogo, ORL para los amigos... transcurrida la espera a que nos obligan los de todos conocidos recortes sanitarios, fui atendido por una amable doctora, que me metió un tubo flexible por un orificio nasal, y me sacó de dudas: no, creía que no andaba por ahí el Maligno -de todas formas, la biopsia dirá-, pero sí una lesión que describía, alternativamente, como "un callo" o "una piel levantada, con aspecto de moco", en una cuerda vocal, que había que eliminar por vía quirúrgica, y que, sin duda, era responsable de mi cambio de voz.

Las cuerdas vocales no son cuerdas, sino cuatro repliegues carnosos que cierran -o abren.-nuestra laringe, y que nos permiten hablar y, a los Elegidos de los Dioses, hasta cantar jotas... para operar en ellas -me explicaron- hay que introducir por la boca un tubo metálico de regulares dimensiones... ya empiezo a adquirir cierta práctica en dejarme meter cosas por mis orificios naturales, me pregunto cual será el próximo y qué cosa, pero en el caso que nos ocupa, requeriría Anestesia General... eso ya me hacía menos gracia, pero a ver qué vida...

Y a eso dediqué mi mañana de ayer: ingresé a las siete y media, entré en quirófano una hora después, a las diez subí a mi habitación, y a las tres y media estaba en mi casa, algo atontado -más que de costumbre, quiero decir-, pero con el problema -espero- felizmente resuelto...

De la experiencia en sí, puedo decir que, una vez más, he desarrollado un auténtico síndrome de Estocolmo hacia los profesionales sanitarios: desde el amable camillero que me permitió conservar puestos mis calzoncillos, ahorrándome la infamante braga de papel talla única, que me quedaba casi tanga -"total, ahí no te vamos a tocar..."-, y que desempeñó sus funciones de Barquero Caronte con alegría y precisión, la joven anestesista vitoriana en prácticas, que afirmaba haber casi olvidado su Euskera de Ikastola porque "en casa... ya saben...", la enfermera que me invitaba a pensar, mientras la anestesia surtía su efecto, en un sitio a donde me hiciese ilusión viajar -cité Islandia, el mismo al que quería ir su marido...- además, me han librado de una "lesión hiperqueratósica" -un callo, en Cristiano-, por la módica suma de 1.762,02 Euro, que habéis tenido el detallazo de pagar entre todos, como si hubiese hecho un Verkami... ¡Gracias, qué majos sois...!

Dos únicos problemas: el primero, dieta blanda y fresca; no me preocupa, se me ocurren centenares de cosas deliciosas blandas y frescas: la otra; seis días sin hablar...

Cuando me lo dijeron, casi me hizo gracia... lo tomé como una invitación a la meditación, una semanita Zen... luego me he dado cuanta de que no es tan sencillo renunciar a un hábito tan arraigado como es la comunicación oral... expliqué a Blanca y a mi hijo Borja que debían hacerme preguntas binarias -que pudiese responder con la cabeza -"si", "no"- o encogiendo los hombros -"¡Ni p.... idea!"-, me armé de una especie de libreta y un rotulador especial para caligrafía japonesa, para descubrir, con espanto, que mi escritura es prácticamente ininteligible, después de años y años de teclados de ordenador o de móvil... por las mañanas suelo estar solo en casa, cuando llega Blanca al mediodía suele ser ella quien tiene cosas que contar del Mundo, y todos sabéis que una buena convivencia conyugal -o cuasiconyugal, pero muy buena, como la nuestra-, requiere muchos silencios compartidos y cómplices... pero, aún así, se me escapan palabras... hace media hora he saludado con un prohibido "¡Hola!" al portero de casa, que barría el jardincillo debajo de mi galería... ayer probé a ponerme una tirita cerrando la boca, pero, al sacarla, me dolieron mucho los incipientes pelillos del bigote: hoy, cuando esté acompañado, usaré como mordaza esa braga de cuello de la foto... pero sé que va a ser duro, intentaré consolarme con la Séptima Proposición del Tractatus Lógico-philosophicus de Wittgenstein: "Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen": "De lo que no se puede hablar, mejor callarse"...